La nostalgia de las pequeñas cosas: ¿en dónde habitan las cosas perdidas?

 

Fotografía: Aiko Domínguez

Fotografía: Aiko Domínguez

Texto y fotografías por Aiko Domínguez

Nuestros recuerdos, ese primer amor, las motivaciones, los amigos que dejamos de frecuentar…

La obra de teatro La nostalgia de las pequeñas cosas aborda con gran franqueza e imaginación la inevitabilidad del cambio y las despedidas; temas que, como seres humanos, solemos guardar en lo más recóndito de nuestro pensar y sentir, sin darnos cuenta que tarde  o temprano deberán ser abordados si queremos crecer.

La nueva puesta en escena del director Ángel Luna presenta una historia en tres tiempos que narra las luchas internas de cuatro personajes: la mujer sin nombre, Globo, Mario y el señor Glänzen, quienes al intentar hallar respuestas a sus búsquedas personales,  terminan por encontrarse en la “Isla de las cosas perdidas”, y de paso, descubren una conexión profunda que lo une, quizás no en el mundo real, pero sí en aquel donde yacen los sueños y las ideas.

Fotografía: Aiko Domínguez

Fotografía: Aiko Domínguez

La escenografía conformada de cuatro bancas, focos colgantes, música proveniente de un ukulele y cajas de arroz que simulan el sonido del mar al moverlas, es suficiente para introducir al público dentro de un realismo mágico donde el choque de las olas que se oye a lo lejos lleva y trae constantemente la  historia de nuestras vidas y nos hace recordar de pronto todo lo que dábamos por perdido.

La particularidad de esta obra recae en su división cronológica. En un primer tiempo, el elenco, conformado por los actores  Andrés Torres Orozco ( Glänzen), Xochitl Galindres (Globo), Florencia Ríos (la mujer sin nombre) y Aldo Barhego (Mario) nos presentan los conflictos a los que las personas nos enfrentamos: el miedo a perder aquello que se ama; el paso del tiempo y la resistencia al cambio. Con ello, una premisa surge: ¿a dónde va todo aquello que dejó de existir?

Las divisiones cronológicas posteriores giran en torno a la delimitación psicológica y emocional de los personajes, donde los actores, entre canciones, coros y monólogos, dialogan con el público y mueven la escenografía al compás de sus voces en un intento por desarrollar ambientes distintos. Finalmente, la representación se dirige a la isla fantástica donde los personajes, en un inesperado final, comprenden que los llevó hasta allí.

Fotografía: Aiko Domínguez

Fotografía: Aiko Domínguez

Seleccionada para el Circuito Internacional de la Joven Dramaturgia, la obra confronta las ideas que tenemos sobre las pérdidas y las posesiones, y nos enseña que nada acaba o se desvanece por completo en la vida, sino que los sucesos que acontecen en la misma, aunque a veces puedan resultar dolorosos, solo cambian. Y gracias a esos sucesos que nos marcan es que la vida se mueve y que la fortaleza existe.

La nostalgia de las pequeñas cosas se presentará hasta el 2 de octubre, los sábados y los domingos, a las 13:00 horas, en el Foro A Poco No, ubicado en República de Cuba 49, colonia Centro Histórico.

Boletos en Taquilla. Localidades $150, entrada general.  Descuento del 50% a estudiantes, maestros, trabajadores de gobierno e INAPAM.

 

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