Balada de un hombre común

 

Inside Llewyn Davis 4

If it was never new, and it never gets old, then it’s a folk song.

Por Francisco Marín

Hang me, oh hang me, la clásica canción de folk, suena en un frío invierno, Llewyn Davis interpreta la melodía en un recinto obscuro pero acogedor. La gente observa y escucha con atención como el hombre se adueña del escenario de 2×2 con su guitarra y un sentimiento que lo único que transmite es pureza y sinceridad. Hang me, oh hang me  I’ll be dead and gone wouldn’t mind the hanging, but the layin’ in a grave so long, poor boy I been all around this world. Las líneas que envuelven la atmósfera con un halo de melancolía son precisamente las que marcan la pauta del camino que el protagonista tomará.

Los hermanos Coen dirigen Inside Llewyn Davis una cinta ambientada a principios de los años 60s en Nueva York y Chicago. La escena de la música folk se encuentra en su mayor apogeo, pero las oportunidades son escasas en ese medio. Seguiremos a lo largo de una semana a Llewyn Davis un cantante de dicho género que estuvo a punto de alcanzar la gloria con su antigua agrupación, pero ahora en solitario la vida no le sonríe de la misma manera.

Inside Llewyn Davis 2

Llewyn es un hombre en decadencia, viaja de sillón en sillón buscando con ansias un hogar o una oportunidad para triunfar. A lo largo de su viaje se topará con una serie de personajes que hacen que su vida parezca todo un espectáculo. La vida del cantante es un desastre, uno al que parece no poder poner en orden, todas las personas de su vida tienen sentimientos encontrados hacia él y no se les puede culpar.

A lo largo de su filmografía Joel y Ethan Coen nos han regalado cintas que giran exclusivamente en torno a sus personajes, a su desesperanza, a su cotidianeidad, pero con Inside Llewyn Davis logran atraparnos en el agobiante mundo que rodea a Llewyn, lo acompañamos en sus fracasos y en sus escaso triunfos que rápidamente se ocultan con la sombra de su decadencia.

Oscar Isaac da vida al cantante de folk y su interpretación es una verdadera revelación. No solamente logra cautivar con su actuación sino que nos deja boquiabiertos con su habilidad como interprete musical. Con un personaje tan complejo que baila grácilmente entre la línea de lo molesto e irritante y lo vulnerable y empático, Isaac brilla, destaca y entretiene durante toda la cinta, además de dotar al personaje de un carácter cómico inclusive en las situaciones que menos se esperarían. Sin duda es uno de los mejores papeles del actor, que se ha convertido en un elemento fundamental del panorama histriónico del cine contemporáneo.

Inside Llewyn Davis 1

Los personajes secundarios, que acompañan a Isaac por momentos breves de la cinta, logran ser trascendentales gracias al maravilloso guión y las interpretaciones de quienes les dan vida. Carey Mulligan entrega una actuación ácida y agria en el papel de un viejo amor de Llewyn. Adam Driver se roba las risas con su breve pero satisfactoria participación y Justin Timberlake logra mostrar un trabajo tan sólido que olvidamos por un momento que fue, hace muchos ayeres, miembro de una boy band.

El maravilloso trabajo histriónico solamente es equiparable al tremendo logro alcanzado con la cinefotografía de la cinta. Bruno Delbonnel llena de colores cálidos cada espacio interior que vista Llewyn, pero refleja a la vez el despiadado y cruel frío que se sufre fuera de los muros.

La música, como era de esperarse con esa secuencia introductoria, es pieza fundamental de la película y lo que la eleva a lugares inimaginables. Las canciones elegidas y la manera en la que son utilizadas a lo largo cinta es el verdadero triunfo de los Coen. Escuchar Fare thee well a lo largo del camino del protagonista le da un nuevo significado a las imágenes de la pantalla, una cohesión que pocas veces se disfruta de una manera tan plena.

Llewyn persigue a su gato Ulysses que se escapa rápidamente de sus brazos, así como se han escapado las pocas oportunidades que la vida le ha ofrecido. Inside Llewyn Davis nos canta una sincera balada sobre un hombre común, una persona cualquiera que se quedó apunto de atravesar las puertas del éxito, pero al final no logró entrar. Una melancólica cinta que nos conmueve por el gran sentido de humanidad que nos envuelve con cada línea, es sin duda una de las mejores y más honestas películas que nos ha regalado la década en la que vivimos.

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