Para futuros escritores: sepan en que mafia se están metiendo

Fotografía: Yvonne Venegas

Fotografía: Yvonne Venegas

Por Cielo Esmeralda De la Cruz Colmenares

Muchas veces como escritores inexpertos en el ámbito de la creación pensamos que de la nada va a llegar un editor y nos va a publicar nuestros trabajos sólo porque son buenos. Ingenuamente vamos por el mundo creyendo que nos van a descubrir y pronto seremos el siguiente canon literario más leído en lengua española. Desafortunadamente, conforme vamos madurando, nos damos cuenta de lo podrido que esta el mundo literario, sí, podrido.  O al menos lo estaba en la época en la que Enrique Serna escribió su tan famosa y desconocida novela El miedo a los animales. 

Esta novela retrata dos mundos principalmente; el de los judiciales mexicanos y el mundo académico de los años 90 en México. Todo detrás de la visión de un periodista frustrado porque nunca ha podido escribir una historia donde desenmascare la corrupción del gobierno bajo el cual vive. Ingenuamente él piensa que si se mete a las fauces del lobo va a poder atacar desde adentro, es entonces cuando movido por el deseo de encontrar la historia del siglo, entra a la policía.

Fotografía: Fernando Montiel

Fotografía: Fernando Montiel

Sin embargo, por diversas razones se ve obligado a investigar la muerte de un escritor. Es en este punto cuando la novela toma los tintes del subgénero policiaco, pero a manera de burla. ¿Cómo puede ser una novela policiaca si constantemente se burla de la policía? Lo interesante del texto es que al poner en contraste las dos visiones de mundo, el académico y el judicial, poco a poco nuestro protagonista se va dando cuenta de que ambos están igualmente podridos.  La decepción es tanta en esta novela que uno no puede leerla sin perder la fe en la humanidad.

Las personas que se supone deberían de ayudar al mundo, denunciando los maltratos e injusticias, apoyando la cultura, etc. en realidad son las peores. Lo más triste es que, si nos fijamos bien, podemos encontrar referencias a la vida real; escritores como Efraín Huerta, Octavio Paz, Revueltas, etc. desfilan esperando ser criticados por entre los pasajes de la obra. Y la verdad es que después de leer esta novela uno termina con ganas de quemar sus libros porque se da cuenta que el ámbito literario es una mafia. Para que te publiquen es necesario ser amigo del editor, hacerle un favor o juntarte en su círculo. Aunque seas bueno, si no conoces a nadie del medio, nunca te van a publicar nada.

Fotografía: Dulce Pinzón

Fotografía: Dulce Pinzón

Quiero ser optimista y pensar que el mundo literario que describe Serna se quedó en el pasado y que hoy en día basta con ser bueno para ganarte un espacio en el amplio mundo de la literatura. Sin embargo, la visión fatalista y carente de esperanza que se describe en Miedo a los animales te deja sin saber qué pensar. Cuando terminas de leer el libro lo miras detenidamente y no sabes qué hacer después, si ponerte a llorar o continuar con tu vida tranquilamente olvidando lo aprendido; lo malo es que no puedes olvidarlo. El mundo está mal y a partir del momento en que lo sabes ya no hay escapatoria.

Este libro te quita la venda de los ojos y te dice que no porque seas buen escritor va a venir alguien a publicarte de la nada. Al contrario tienes que salir a buscar esa publicación dentro de un mundo que está cayéndose a pedazos por la corrupción. Insisto en que la literatura como acto catártico debe ser leída en su momento, este libro debe ponerse en librerías con la etiqueta, “Vendase sólo a futuros escritores, para que sepan en que mafia se están metido”

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