Esclavitud y sexo al estilo de una comedia clásica-contemporánea

Fotografía: Pedro Sánchez

Fotografía: Pedro Sánchez

Por Mario Mendicuti Abarca

En Argelia. La historia del cautivo, Ricardo Zárraga nos presenta una comedia a manera del teatro del Siglo de Oro español, la cual reúne y adapta dos textos de Miguel de Cervantes Saavedra, El trato de Argel y Los baños de Argel. El también actor y director mexicano fusiona ambas obras para mostrarnos diversas historias de amor que se ven atravesadas por la situación de los personajes.

Éstos se encuentran afectados por la esclavitud, la religión, la falta de pertenencia y el deseo carnal. Si bien el humor no es dejado de lado en el tratamiento de los temas, el honor, la lealtad y la salvación del alma siempre están en juego.

La triste suerte de principalmente tres cautivos hispanos, Aurelio, Lope y Silvia (la esposa del primero) cambia en el momento en el que el amor comienza a hacer de las suyas. Tres moros se ven encadenados sexual y sentimentalmente a ellos: Yzuf, acaudalado musulmán y dueño de la casa en la que los españoles sirven de esclavos, Zahara, su mujer, y Farah, su hija.

Fotografía: Pedro Sánchez

Fotografía: Pedro Sánchez

A lo largo de la obra los eslabones de esta cadena se irán uniendo y desuniendo para hacer visibles ciertas ideas que se tenían en la España del siglo XVI y XVII sobre el mundo árabe. Si se ubican en su contexto tales ideas, se traslada al espectador a un espacio y tiempo privilegiado, en el que factores como la religión, en primer lugar, niegan o permiten los enlaces.

Yzuf desea a Silvia y, por su lado, Zahara, a Aurelio. Sin embargo, a diferencia de los musulmanes, los cristianos defenderán su matrimonio. De igual manera, harán todo lo que está en sus manos para no mancharlo con infidelidades y poder mantenerse juntos.

Farah, convertida a la doctrina católica en secreto, busca escapar con un hombre que la aleje de su tierra madre y la haga su mujer. Así, urde un plan para que su enamorado, Lope, compre su libertad y la lleve con él a España.

Fotografía: Pedro Sánchez

Fotografía: Pedro Sánchez

Estos amoríos se crean o se mantienen gracias a que los involucrados profesan la misma religión, y se rechazan por la diferencia de ella. Los unos representan el amor puro y los otros el carnal. De esta forma, por medio de la adaptación de Zárraga, Cervantes nos muestra cómo la esclavitud puede ser física, sentimental y espiritual.

La contraposición de creencias y culturas se manifiesta incluso en la manera en la que la música ameniza y acompaña esta puesta en escena: el clarinete, que pareciera encantar una cobra, discute con la guitarra española. Una cantante, diferente en cada representación, entona canciones de tradición árabe y judeoespañola, como “Yo m’enamori d’un aire”.

El vestuario impecable y la mínima, aunque certera escenografía, apoyan las maravillosas actuaciones del elenco: Sergio Solís, Paola Izquierdo, Roam León, Nohemí Espinosa, Isabel Bazán, Daniela Arroio, Grecia Ricart, Ricardo Zárraga, Bruno Salvador y Fernanda Huerta. La obra es presentada por la compañía de teatro Alamar y se presentará en el Foro la Gruta, del Centro Cultural Helénico, todos los martes del 18 de agosto al 3 de noviembre.

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