El mismo amor y la misma lluvia entre la represión militar

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Por Romi To

“Tiene novia, tiene novia”, y los amigos se van cantando, abrazados bajo la lluvia, y, cual jóvenes, molestando a Jorge porque ha vuelto a sentir el mismo amor de hace varios años.

Así da inicio esta bella película argentina, El mismo amor, la misma lluvia; una comedia romántica bajo la excelente dirección de Juan José Campanella, que se desarrolla en la Argentina de los años 80s. La historia de Laura –interpretada por la dulce y encantadora Soledad Villamil– y Jorge –con la interpretación del multifacético y talentoso Ricardo Darín– tiene como fondo la represión del gobierno militar, la llegada de Menem al poder, la guerra de las Malvinas, la crisis económica y el retorno de la democracia.

Una Argentina golpeada que pretende ser fuerte y salir adelante, es el escenario de esta historia de amor en la que el amor, el miedo, la inseguridad y la frustración personal, se hacen presentes.

Jorge, es un tipo que trabaja, es medianamente conforme, le tiene miedo al compromiso y no tiene grandes expectativas, a pesar de que es una promesa para la literatura argentina. Laura es una chica simpática y optimista; es camarera, feliz y suele ver el lado positivo de las situaciones en las que se ve inmiscuida.

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Ellos se conocen una noche a la salida del cine club, y de inmediato inician una charla que se prolonga por varias horas y que se ameniza con la caída de la lluvia, así da inicio la historia de amor.

Para algunos la película puede tocar un tema que ya se ha abordado en demasiadas ocasiones: las relaciones fallidas. Pero así es la realidad, conoces a alguien, te enamoras, te aburres, fracasas, lo intentas, hasta que pones punto final. Y pasando un tiempo, conoces a otra persona y el ciclo se vuelve a repetir.

En lo personal creo que el guión está preciosamente elaborado, todos los personajes tienen un objetivo y ninguno, ni uno solo, está de relleno. Los chistes, las escenas cargadas de ternura, la frustración personal en el ámbito laboral, el deseo de querer emprender un nuevo proyecto, todos estos detalles hacen que esta simple cinta llegue directo al corazón de los espectadores.

Nuestro Jorge descubre que por la mala toma de decisiones, contratiempos, fracasos laborales, y la búsqueda  del éxito, no logró ver que Laura, la chica que ya tenía a su lado, era el verdadero amor de su vida. El miedo lo tumba todo con un soplido: “Por miedo te perdí”, le dice Jorge a su amada Laura.

La cinta no tiene un presupuesto millonario, no buscaba ser un hit en la taquilla, sólo quería contar una historia para que las personas que la vieran pasaran un momento agradable y, por qué no, se sintieran identificados. La belleza de la cinta consiste en la naturalidad del ser humano, como lo menciona el protagonista: “A veces pienso que las charlas sin importancia, en los lugares sin importancia, fueron los momentos más importantes de mi vida”.

A preparar las palomitas de maíz, reír demasiado y a sacar los pañuelos, porque esta cinta es una joya cinematográfica que debe ser vista por todos los amantes de la vida.

 

 

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