¿En qué se parecen “Otra vez tú”, “Carrie”, “Chicas pesadas” y “Después de Lucía”?

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Por  Nikte Shiordia Coronado

Anteriormente hablé de Glee. Y cuando se habla sobre Glee sale a colación el tema del bullying. Y habría podido hacer una disertación sobre el bullying si no fuera porque mi propósito en realidad era hablar sobre el éxito de la serie. Pero no puedo quedarme con las ganas de hablar sobre esto porque es un tema de mucha controversia hoy en día y porque me siento particularmente afectada por él (los detalles no los doy porque este blog no es sobre mis traumas, reitero), así que hoy profundizaré sobre el tema y para esto, haré un análisis de cuatro películas, todas ellas distintas entre sí y sin embargo, unidas por este peculiar tema, cada vez más frecuente en el cine.

Empezaré por una película que yo no calificaría exactamente como buena pero que llega a ser entretenida en determinados momentos. Me refiero a la comedia familiar ¿Otra vez tú?, protagonizada por Kristen Bell y Jamie Lee Curtis.

El argumento, básicamente, es este: Marni Olsen vivió traumada en la secundaria, pues durante su estancia en la escuela fue la típica chica gris, con acné y anteojos de fondo de botella a quien Joanna, la chica guapa y popular, atormentó hasta el cansancio. Esta decisión la hace querer mudarse de su ciudad natal. Ahora es una publicista exitosa y guapa que aspira a la vicepresidencia de la empresa en la cual trabaja y que sin embargo no puede olvidar su pasado, el cual cree que no se va a repetir.

No obstante, todo su perfecto mundo se viene abajo cuando se entera de que su hermano mayor se va a casar y no con una chica común y corriente, sino con la mismísima Joanna. Ésta en un comienzo finje no conocerla y actúa del modo más amable y normal posible, mostrando una cara completamente distinta a la que Marni le conocía: ahora es enfermera, cuida de los desamparados y hace obras de caridad; aparentemente, todo es miel sobre hojuelas. Pero cuando Marni descubre que Joanna finge, que no ha cambiado del todo y que no está dispuesta a disculparse por sus errores del pasado, se decide a actuar.

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Otra vez tú

Pero la cosa no acaba ahí: la guerra se hace aún más grande cuando Gail, la madre de Marni, conoce a la tía millonaria de Joanna, Ramona, quien resulta ser su ex-mejor amiga de la secundaria, la cual le dejó de hablar por envidias, ya que Gail era hermosa y popular y Ramona, la eternamente opacada amiga. De este modo, se sostiene una guerra a muerte entre Marni y Joanna y Gail y Ramona, acabando la cosa en un caos absoluto.

El problema del bullying aquí, así como la solución del mismo, se abordan de una manera muy “light” debido a que estamos frente a una película cómica en la cual el final debe ser feliz: la protagonista aprende a perdonar a su cuñada, ésta debe disculparse y casarse con el hermano y la madre y la tía deben limar sus asperezas, no sin antes haber aprendido una valiosa lección. Porque las películas cómicas eso pretenden proporcionarnos: la idea de que si aprendemos una valiosa lección, seremos más felices. Esto, por supuesto, no sucede siempre: en la vida real cuando aprendemos una lección crecemos como personas (o eso es lo que debería pasar), pero no siempre somos más felices. Pero, como estamos hablando de una obra de ficción en la cual la realidad no tiene por qué corresponder con la película, entonces quedamos en que si se aprende la lección, se es feliz.

Sin embargo, no puedo negar que el manejo del bullying es interesante (posiblemente lo que le da mayor peso a la trama). Desde el primer plano, vemos el video de una Marni más joven (de diecisiete años, quizá), con acné y anteojos definiéndose a sí misma como la “persona objeto de constantes humillaciones que toda secundaria posee”; vemos a una Joanna tirana empujándola en la clase de deportes y en los partidos de básquetbol y, en otro cuadro, la vemos lidereando a un grupo de alumnos bravucones cargando a Marni hacia la salida de emergencia a la vez que cantan “We are the champions” de Queen (canción que le produce a Marni pésimos recuerdos y que Joanna, ya en el futuro como adultas, le canta en un momento de venganza). Marni es, claramente, una víctima, y todos como espectadores la vemos así, y no concebimos tanta crueldad (y sin embargo la vemos en el día a día).

Cuando vemos a Marni y a Joanna ya adultas, vemos que la primera aparentemente ha cambiado, pero se nos cae el teatro cuando llega la escena del auto, en la cual Joanna canta la canción antes mencionada. Es ahí cuando nos enteramos de que la chica realmente no es tan diferente a cómo era en su adolescencia y nos convencemos del todo cuando Marni la quiere orillar a que le pida disculpas y Joanna se limita a enunciar un “Lo siento” carente de sinceridad y, en cambio, lleno de cinismo.

Es en este momento cuando Marni reacciona y decide que no va a dejar que las cosas se queden así. Momento en el que decide que, si tiene que actuar como una tirana para lograr que Joanna lo lamente de verdad, lo hará. Y lo hace: en la fiesta de compromiso, Marni hace que pongan un video en el cual Joanna, adolescente, reconoce que “la escuela es una cárcel en la cual ella es la celadora y en la cual no se sale con una carta de buena conducta, por lo cual hay que ser malo”; en el video, se ve a Joanna molestando a Marni, junto con toda su banda de amigas y cantando “We are the champions”. El video arruina la fiesta de compromiso y termina de desatar la guerra entre las dos jóvenes, quienes acaban rompiendo regalos de boda (en el caso de Marni) y echándole comida encima al contrincante (en el caso de Joanna). Por su parte, las dos adultas rivales hacen lo propio lanzándose a la alberca una a la otra, y el pleito lo desencadena ni más ni menos que el pleito que tienen las dos jóvenes, pues Gail apoya a su hija y Ramona a su sobrina.

¿Qué es lo que nos enseña esta película? Mucho más que sólo el mensaje de “No molestes al otro porque eso está mal”. Nos enseña que muchas veces el hablar no es suficiente (o que el “Hablando se entiende la gente” no siempre aplica). Marni deja de ser víctima para volverse victimaria, pues solamente así le da una verdadera lección a Joanna, quien a partir de ese momento parece cambiar de verdad. No es sino poniéndose a su nivel que logra un equilibrio, y entonces, la lección queda aprendida y todos viven felices y contentos, o por lo menos eso es lo que vemos en la pantalla. Ojo por ojo, como dirían por ahí, y lamentablemente así funcionamos: sólo sufriendo lo que le hacemos a los demás entendemos que la hemos regado. ¿Triste, no?, pero cierto.

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Carrie. 2013

Pasaré al siguiente filme y respetaré el orden del título. El que sigue es completamente distinto al anterior y acaba en una verdadera tragedia. Me refiero, por supuesto, a Carrie, basada en la novela homónima de Stephen King, de la cual ya se hizo otro remake que se estrenó en el invierno del 2013.

El argumento del filme es básicamente éste: Carietta (Carrie) White es una muchacha tímida, hija de una madre fanática religiosa y sin padre, que sufre constantes humillaciones por parte de sus compañeros de escuela y que tiene poderes telequinésicos (para desgracia de sus compañeros de escuela).

Todo en su vida parece cambiar para bien el día que Tommy Ross la invita al baile de graduación. Sin embargo, el cuento de hadas se convierte en historia de horror cuando es coronada reina del baile y, justo en el momento de su coronación, le cae sangre de cerdo encima (una broma comandada por Chris Hergensen, la persona que más odia a Carrie en el mundo, y William “Billy” Nolan, un delincuente, novio de Chris). Y es en este momento cuando la tímida chica, harta de que la humillen, decide vengarse y poner en práctica sus poderes, provocando una masacre.

El género de la película es terror, y por eso las cosas deben acabar o en muerte o en locura. O en ambas. Al final de la primera película (la de 1976) vemos a Sue Snell trastornada porque en el fondo la invade la culpa (pues nada de eso habría sucedido si ella no hubiera insistido en que Carrie fuera al baile). Al final de la versión actual simplemente vemos una lápida en la cual dice “Carrie White arde en el infierno”. Lo que es cierto es que, en ningún modo, hay final feliz: miles de personas mueren, muchas de las que sobreviven se sienten culpables y la gran mayoría deja de ver a Carrie como una tonta para verla como un espíritu del mal.

Sin embargo, por parte del espectador hay una suerte de comprensión, una comprensión que casi raya en la lástima hacia la protagonista (si el espectador se pasa de noble) o en la satisfacción de que por fin haya reaccionado y les haya dado su merecido a algunas personas (que es lo que le pasa a espectadores como yo, jeje). ¿Por qué sucede esta reacción?

La pregunta del millón aquí es, ¿quién no ha tenido ganas de vengarse cuando se es víctima de una injusticia? Tal vez todos aquellos que no somos tan cristianos ni le enjaretamos todo a la justicia divina podemos responder con una afirmación a esta pregunta: muchas veces no basta con que acusemos, o denunciemos, pues la más de las veces corremos el riesgo de ser ignorados. A veces, el castigo que se le imputa a un agresor es casi un chiste comparado con lo que se ha sufrido en carne propia.

En el caso de Carrie, hay una clara injusticia: primero, las burlas que sufre cuando le avientan tampones al principio de la  película (en la versión del 2013, adaptada a los tiempos contemporáneos, hasta se le graba en un video que no tarde en aparecer en la red) y luego, lo de la sangre, que surge por una venganza por parte de Chris, a quien se le ha prohibido ir al baile (con muy justa razón, por cierto). Que te agredan sin una razón de peso y que los responsables no reciban su castigo deja impotente a cualquiera.

Por eso Carrie, en el límite de su paciencia, decide tomar la justicia por su propia mano y mata a quienes la agreden y osan burlarse de ella cuando ha sido humillada. Se sale de control y su ira destruye a toda la ciudad. A pesar de que claramente se ensaña, matando a personas que nada le hicieron, más que una victimaria, Carrie es una víctima, quien simplemente se ve obligada a actuar del peor modo posible.

Bueno, por ahora lo dejaré hasta aquí, en la siguiente colaboración continuaré con el análisis de las dos películas faltantes y con el correspondiente resumen y conclusiones, ¡hasta la próxima!