NRMAL 2018, sencillamente no puede seguir siendo el evento mejor guardado de la ciudad

Texto y fotografías por Luis Omar González  

 

El NRMAL definitivamente ha cambiado… horas antes de iniciar el festival ya había agotado todos sus boletos, el cartel mantuvo la frescura de sus artistas “noveles” apoyados por un consagrado Marc de Marco, del japonés Cornelius y de los amos del stoner rock, Sleep. Por tanto, es imposible dejar pasar lo siguiente: si sus organizadores tuvieron una visión de éxito constante y a largo plazo desde el inicio, la edición de este año lo confirma con creces.

Así que considérate afortunado pues has asistido al NRMAL como lo conocemos por última vez, uno que apostará por algo más grande o que se verá obligado a regresar a sus raíces. ¿Por qué lo decimos? Porque sencillamente el festival no puede seguir siendo el “evento mejor guardado de la CDMX”, ya que han logrado lo que pocos: hacer de un esfuerzo y una visión DIY un estilo de vida.

Desde las 2:00 pm pudimos escuchar el combo de féminas Norwayy, quienes con su propuesta lo-fi supieron prender a la gente que ya se refugiaba en las gradas por el calor; ya en el escenario Tent, Sailaway daba una cátedra de pop simplista, pero efectivo, lleno de matices y con un público nada escaso que quedó cautivado ante la actitud de su vocalista, quien encontró la manera de ganarse el corazón de propios y extraños.

Directamente desde Tijuana Ethics se convirtió en la banda que demostró energía desde el primer minuto que estuvieron en el escenario, además de contar con la participación de Vanessa Zamora en los coros. El momento de confusión llegó cuando se anunció que por problemas del clima Moor Mother cancelaba su presentación, por lo que todos corrieron a ver a Sol Ossel, quien sin mucho baile, pero con la dosis necesaria de misterio se convirtió en el momento de introspección del festival. En otro escenario las chicas de Mula, herederas del sonido de Rita Indiana, hacían lo propio con su mezcla de dembow, merengue, pop y fiesta ante un público que las dejó sorprendidas.

Miss Garrison se convirtió en uno de los mejores actos del festival, ya que el sonido y coordinación del trío sobre el escenario despojó a todos de la indiferencia; asimismo, fue notoria la sorpresa de la agrupación al ver entre el público a nuevos y viejos seguidores.

Rápidamente muchos corrimos a la carpa Tent para ver a Pelada; no hay mucho que decir, el dúo de Montreal presentó uno de los actos más punks, divertidos, contestatarios y contundentes del festival, daba la impresión de que su vocalista se encontraba confundida, pues ante la actitud defensiva que ella muestra en el escenario, solo recibió aplausos. Como bonus, la banda pidió que todas las mujeres pasaran al frente de la valla para poder bailar, ningún hombre se opuso.

Essasie Pas se enfrentó a problemas de sonido y le costó ganarse al público, pero similar a lo que sucedió hace un año con Mueran Humanos, el dúo puso a bailar a los suyos poco a poco; mientras tanto, el lo-fi de Leyya ayudó a calmar los ánimos ante la ola de calor que apenas comenzaba a disiparse y la agrupación de Austria supo que había valido la pena viajar 16 horas hasta México; el festival los recibió con los brazos abiertos.

Una de las mejores elecciones del festival fue traer a Dub de Gaita, quienes no importando ser la banda más longeva del festival prendieron a todos los jovencitos que estaban ahí; hubo tiempo para unas rimas improvisadas, su vocalista pedía gritos, baile, energía y el público le devolvía todo con creces, seguramente una muestra del poder que tienen para llegar a todas las audiencias; tal vez pudieron ser uno de los actos con un puesto más arriba en el cartel.

Smurphy e Yves Tumor fueron dos  actos de electrónica avanzada que pusieron a bailar a muchos, ambos con un show que mezclaba el sonido y el performance.

La etapa final corrió a cargo de Marc de Marco, quien tenía a casi todos los asistentes del festival en sus manos, aunque el sonido no fue perfecto, es innegable que el artista tiene madera con un público que quedó encantando con cada uno de los temas. Sleep se convirtieron en los reyes de la noche con un show donde permanecieron estoicos la mayor parte del tiempo, dedicándose a entregar lo mejor de su  sonido a un público que les pedía más  muestras de virtuosismo, como sólo ellos saben dar.

Of Montreal y Cornelius, fueron dos muestras de cómo hacer indie; los primeros ataviados con un sonido estridente impulsado por la actitud de su vocalista, quien salió vestido con una enorme peluca invitando al público a dejarse llevar. Mientras que el segundo, estaba acompañado de los mejores músicos y de un despliegue de tecnología como pocos, por algo es llamado el Beck japonés.

El show terminó con Explosions in the Sky, agrupación que con pura psicodelia, energía y ausencias vocales dieron fin a una de las mejores ediciones de NRMAL. Ahora, será muy interesante saber qué sucederá el siguiente año, ya que no puede ser aquel festival que inició para pocos y no hay forma de que algo tan bien trabajado, sea conocido por unos cuantos.

 

 

 

 

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