John From y el delirio adolescente

Por Qornelio Reyna

Las vacaciones de verano son esa etapa de la vida estudiantil atemporal donde los días parecen durar más de 24 horas, las responsabilidades son ciertamente más endebles y la imaginación se sublima al tiempo muerto y el aburrimiento.

En el cine, siempre tenemos historias adolescentes que nos hacen pensarlas como un momento paradisiaco que siempre trae aventuras inesperadas, coloridas, exóticas e imposibles.

Quizá en algunos casos sea cierto, pero la verdad es que nos es más cercano una película que nos muestre a un adolescente viendo esas películas todo el día que la historia fantástica del puberto gringo en la playa.

El portugués João Nicolau retoma ese edén juvenil y lo transforma en una fábula sobre la adolescencia, el hastío, el primer amor y la imaginación. John From (2015) es su segundo largometraje y llega a México gracias al colectivo La Ola Cine, encargado de traer algunas propuestas olvidadas como el caso aquí comentado.

En la cinta, Nicolau nos introduce al mundo de Rita, una joven apática como cualquier adolescente, que pasa las tardes del verano escuchando música, visitando a su amiga, yendo al centro comunitario a practicar con un viejo órgano, llenar su balcón de agua y construir su propio oasis exótico.

Todo cambia con la llegada de un nuevo vecino, Filipe, un padre soltero y fotoperiodista que recién llega de Papúa Nueva Guinea y monta una exposición con lo mejor de su viaje. A partir de eso la fantasía y el realismo mágico copan la pantalla y la mente de Rita, quien de apoco ve en este platónico amor un escape idílico a su aletargamiento vacacional.

Aprende los ritos y prácticas de los aldeanos visitados por Filipe y los transforma en una suerte de pastiche pop que combina maquillajes de colores primarios, supermercados como escenarios warholianos salvajes y a su vecindario, una serie de torres monocromáticas, en una prisión pequeño burguesa de la que le urge escapar.

El delirio adolescente estalla al final de la cinta y nos muestra una propuesta arbitraria, pero coherente con los valores de la joven donde el distanciamiento y el choque cultural, encontrados con el hastío y la reiteración cinematográfica nos da a nosotros también un escape del pesado sentir adolescente.

Una apuesta diferente, divertida y colorida que te recordará esas viejas tardes de verano donde quizá la imaginación fue tu mejor aliada en más de una ocasión.

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