NRMAL 2017, una sesión de introspección sonora

Mueran Humanos. Fotografía: Luis Omar González.

Fotografías: Luis Omar González

Por Ulises Miguel

La plataforma sonora construido por NRMAL desde hace algunos años nos ofrece un aislamiento voluntario donde la experiencia de dos días escuchando y desgatando nuestra fuerza caporal nos lleva un paso más allá de la introducción auditiva a nuevos/emblemáticos proyectos nacionales e internacionales que se mueven en el terreno de la independencia, ya que  también reubica nuestros sentidos para generar una conversación y reflexión en torno a la escena autogestiva, pero no sólo en el ámbito de la palabra, también lo hace en un perímetro interno porque ¿quién no se entrega libremente a una banda o track para encontrar la salvación o una muerte fugaz?

Por ello, la experiencia de estar en el festival se convirtió en un ejercicio anímico en masa incitado por la experimentación beat, las máquinas en trance, la lluvia espontánea, los visuales y luces que negociaron con nuestros cuerpos para hacerlos bailar después de mucho cansancio, el frío que desaparece cuando te unes con personas desconocidas, las guitarras desmenuzadas por su propio ruido,  las rimas que incitan nuestra oscuridad y el calor que hace gritar nuestra piel.

I.D.A.L.G. Fotografía: Luis Omar González.

Desde las cabezas del cartel hasta los artistas encargados de abrir las actividades del festival introdujeron la esencia del NRMAL a través de diversas propuestas sonoras que fueron del noise y la psicodelia al trap y el minimalismo.

Con Oceanss recordemos que  el post punk continúa sometiendo esa felicidad desbordante que buscamos en muchas ocasiones para darle espacio a un envolvente panorama grisáceo; sin duda, la fuerza de su EP Atlantic estuvo muy presente. Al ver a Pirámides, banda originaria de Monterrey, probamos un poco de la escena experimental regiomontana que se está gesteando en estos últimos años. Escucharlos en vivo es involucrarte en una transformación en vivo de su material de estudio y ser parte de un renacimiento sonoro para la agrupación.

Lorelle Meets The Obsolete. Fotografía: Luis Omar González.

Cuando Lorena Quintanilla y Alberto González subieron al escenario acompañados de otros músicos para dar vida a Lorelle Meets The Obsolet, la fuerza transgresora encabezada por sus instrumentos  se liberó sobre la plataforma y sobre el gran número de cabezas reunidas para escuchar a un grupo que hace del noise su emblema y construye un legado que se relata a sí mismo track por track desde On Walfare hasta Balance.

Si bien la experimentación se basa en cambiar la rutina y en la combinación constante de elementos diferentes, también la encontramos en la adopción y reinterpretación de las vertientes auditivas. Es por ello Girl Ultra ofreció al público un sonido R&B que ha retomado para convertirlo en la esencia de su EP titulado Boys. Pero no sólo Nan de Miguel ha optado por este camino,  Jesse Baez también ha reinterpretado este género añadiendo atmósferas cercanas al trap para dar forma a un estilo que experimentamos con los temas de su álbum B.A.E.Z. (si escuchas su colaboración con Broken Niños Make Pesos notarás un trap más envolvente).

Girl Ultra. Fotografía: Luis Omar González.

Siguiendo con este subgénero del hip hop adoptado por rappers de habla hispana como C. Tangana y Las VVITCH, FNTXY y Yoga Fire subieron al escenario para darnos un show de rimas, pistas sonoras y rugidos vocales. ¿Cuál fue el resultado de todo ello? Cuarenta y cinco minutos de baile, furia y referencias al mundo urbano. Por otro lado, Tasha the Amazon mostró un rap manufacturado a partir de un mayor dinamismo lírico entre sonidos atmosféricos y agresivos;  Picasso Leaning y Watch it Burn son ejemplo de ello.

Entre los actos donde los visuales abstractos y sonidos electrónicos ochenteros, modernos y destructivos, resaltaron tres talentos de esta edición: Mueran Humanos, KablamClubz.  Los primeros dieron una actuación de mucho baile, electrónica industrial, experimentación y gritos caóticos; sin duda, dejaron en claro que son uno de los dúos latinoamericanos más talentosos actualmente (estamos seguros que su tema Cosméticos para Cristo seguirá provocando inmensos bailes colectivos).

Jesse Baez. Fotografía: Luis Omar González.

Por otro lado, Kablam, artista sueca que por un tiempo radicó en Berlín, nos convenció que la mejor forma de apreciar su trabajo es verla en un live act; si comparas su disco Furiosa con lo experimentado en NRMAL te darás cuenta que no encapsula en su totalidad la esencia que transmite en vivo: dinamismo de secuencias inquietantes y golpes electrónicos. Por tanto, te recomendamos verla cuando esté de regreso en nuestro país.

Con Clubz la noche se tornó en canciones pop acompañadas de un enorme colectivo de personas disfrutando del desamor y la melancolía. Para conseguirlo,  Orlando y Coco estuvieron acompañados por músicos que potenciaron la música encapsulada en Texturas y Épocas, así como de  proyecciones y un juego de luces que terminaron por crear una atmósfera de completa popscuridad.

Camila Moreno. Fotografía: Luis Omar González.

Al llagar el turno de Camila Moreno inmediatamente nos pasó por la mente una proposición que embona perfectamente con lo realizado por la artista chilena: en ocasiones los discos de estudio nos enganchan, pero los shows en vivo terminan por aprisionar nuestros cuerpos y oídos. Sus reinterpretaciones (o ejecuciones llenas de mucha más creatividad sonora) crearon piezas musicales para ser probadas e ingeridas nuevamente por los oídos y así re imaginar la satisfacción que Camila provoca en nuestra mente.

¿Pero qué sucede cuando escuchas a  Porches, Fenster, Oscar Key Sung, Holy Wave y pasas a Running, Ratka e ID.A.L.G.? Vas de un estado shoegaze y melódico a un trance caótico y psicodélico, un cambio necesario para compensar el hambre de pasividad y adrenalina que habitan en tus gustos contradictorios.

Fenster. Fotografía: Luis Omar González.

Ahora bien, si la dinámica experimental no cesó ahí, entonces Psychic TV y The Brian Jonestown Massacre salieron para darle un final épico. Sin piedad, ambas agrupaciones destruyeron la espera de verlos en México y nadie como NRMAL para hacerlo posible. Durante sus respectivas presentaciones,  las bandas ofrecieron al público la esencia musical que los ha caracterizado por años, la cual los ha encumbrado en un pedestal de la extravagancia acústica y en un sitio glorioso para los inadaptados musicales.

Quizá el intento de lluvia, el calor o el frío agotaron la energía corporal, pero la experiencia que nos ofreció el festival en la Ciudad de México (Deportivo Lomas Altas) continuará rondando en nuestra memoria y se posicionará  en ella como un lugar para ver y oír un mapeo de propuestas que no es guiado por la masividad, sino por la exclusividad y la introspección sonora.

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