México en corto: minutos de identidad y cruda realidad

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Por Alberto Molina

 

Aunque por ahora se nos fue el Shorts México, siempre habrá opciones fuera de los festivales para explorar cortometrajes mexicanos de calidad incuestionable. Tal es el caso de los cinco cortos enumerados a continuación, cuya particularidad radica en producciones austeras pero de vasta profundidad y exaltación de la identidad nacional.

Las siguientes muestras revelan con detalle la vida cotidiana rural y urbana de quienes habitamos este país sin necesidad de recurrir al cliché más básico del charro macho o la clase media malcriada. Aprovechemos las fiestas patrias (y cualquier otro día del año) para disfrutar del México realista, macabro y mágico que el cine nacional nos relata con orgullo y crudeza.

El milagro (Ernesto Contreras, 2000)

Los habitantes de un pueblo son invitados anónimamente a presenciar un milagro. Cuando todos se reúnen para  el suceso, Margarita y Alfonso se quedan en casa y, sin saberlo, la curiosidad y la ambigüedad de los efectos espirituales “colaterales” del catolicismo debaten entre la mera contemplación y la vivencia de la fe. Los milagros no son lo que parecen y no siempre hay respuestas para todo.

Zapatitos (Armando Ciurana, 2007)

Una mujer decidida a dejar la prostitución para sacar adelante a su hijo y un taxista cuya vida gira en la rutina se encuentran de forma menos sorprendente pero más trágica, tirando a la basura los estigmas sociales a los que deben enfrentarse día con día. Aunque intenten ponerse en sus zapatos, las personas a veces no son lo que aparentan.

24° 51’ Latitud Norte (Carlos Lenin, 2015)

Ernesto llega a su tierra natal lleno de añoranza y recuerdos. En su intento por revivir el pasado, entiende que las memorias son irrepetibles, que los viejos amigos han crecido y las aguas de la laguna no son dulces como antes. Nostalgia en su estado más puro e insoportable, hasta no querer volver jamás.

Trémulo (Roberto Fiesco, 2015)

La fugacidad del amor se refleja en la historia de Carlos y Julio, cuando éste, vestido de militar, acude a la peluquería donde Carlos trabaja. Al día siguiente, Julio tiene que desfilar debido las fiestas patrias y posteriormente saldrá de la ciudad, por lo que pasan la noche juntos, conscientes de que la magia sólo vivirá por esa noche irremediablemente. Nostalgia hasta para llevar.

La leche y el agua (Celso García, 2006)

Una mujer viuda vive en tierras áridas, extensivas de su alma, junto a su vaca y la fotografía de su difunto esposo. Tras la sequía, las lluvias son tan fuertes que dejan atrapada a la vaca en medio del agua, muriendo después de que la mujer no pudo rescatarla. Más tarde ella tiene una visión en la que su esposo y la vaca están vivos y va tras ellos una vez que cae en cuenta de que ya no tiene nada que perder.

 

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