De fiesta, alcohol y política, así es ver a La Banda Bastón

Fotografía: Ricardo Mejía

Fotografía: Ricardo Mejía

Fotografías: Ricardo Mejía

Por Marcos Escobar

Oriundos de Valle de Santa María, Baja California Sur, La Banda Bastón (Muelas de Gallo y Dr. Zupreeme), dignos representantes del Hip Hop mexicano, con letras que van desde la fiesta, mujeres, drogas y alcohol hasta la crítica social y política de nuestro país, se presentaron el pasado 27 de agosto en el Pasagüero, ubicado en el centro histórico de la Ciudad de México, ante un generoso número de espectadores, con una presentación aderezada con múltiples invitados y una muestra de lo que será su próximo material discográfico titulado: Luces Fantasma.

La audiencia ingresó al lugar cerca de las diez de la noche. Todo estaba listo: cerveza, iluminación y sonido. Los fotógrafos probaban sus lentes y analizaban cuál era el mejor ángulo para captar las imágenes. En la barra, el servicio atendía veloz la sed de desmadre de la banda; febril por la tardanza en el acceso. El recinto, de un momento a otro, se encontró plagado de gorras, pantalones Dickies, vestiditos y una aglomeración de los tenis más limpios que he visto en mi vida.

Fotografía: Ricardo Mejía

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No pasaron más de tres medias de Lager para que el preámbulo de la noche diera inicio. Originario de Guadalajara, Jalisco, Titán Tercero subió a la tarima a ritmo de “quita cocos y ropa, desnúdate y fuma” estribillo inicial de We Get High, enardeciendo los ánimos de los “hiphoperos” más exigentes. Al término de ésta, como muestra de generosidad y agradecimiento por la aceptación del público, Titán repartió varios discos entre los asistentes más eufóricos, arrojándolos a diferentes puntos del ruedo: hasta atrás, al frente, a los costados y al centro.

Posteriormente, luego de la confesión de una calamidad personal, decenas de brazos se alzaron al unísono en señal de apoyo cuando se dejó escuchar Hoy soy, primer sencillo de su álbum debut Da Real Shit Baby. Bastó sólo una hora para que Titán Tercero embelesara los oídos de un público, que estaba más que encendido para recibir a sus ídolos: los Bastón, con canciones entre las que destacaron: A mí no, Fenómeno, Sin compromiso, Fly So High, entre otras.

Fotografía: Ricardo Mejía

Fotografía: Ricardo Mejía

Treinta minutos antes de la media noche, Dr. Zupreeme tomó el control de la tornamesa y puso el ritmo para que Muelas de Gallo arribara al escenario al grito de “Bastón está en la casa”. De inmediato todos brincaron al son de Temporada de Huracanes. Los gallos humeaban y la cerveza fluía cuando cayó como golpe El país de las maravillas, sin embargo, pese al tema delicado y crudo que aborda la rola, el júbilo no amainó ni un segundo. Las caderas se movían y los cuerpos se pegaban, el momento romántico había llegado con Olvídalo bonita.

 Luces rojizas bañaban las volutas de humo emanadas de los cigarrillos. El estrobo crispó la atmósfera al tiempo en que Lng/SHT asaltó el entarimado a la voz de “Llaves, teléfono y cartera, sólo son llaves, teléfono y cartera”, Muelas de Gallo secundó el coro arengando a la banda a “echar desmadre”. En un ambiente de total entrega, Los Bastón compartieron el escenario fraternalmente con personajes de la talla de Mariel-Mariel, Jerry Fong, y La Vieja Guardia.

Fotografía: Ricardo Mejía

Fotografía: Ricardo Mejía

Las rolas se iban una a una sin descanso. Dr. Zupreeme hizo la introducción de Señor malo, mencionando que se trataba de un estreno “acabadito de salir del horno”, palabras textuales, además indicó que el álbum ya tenía nombre (Luces Fantasma). Sin embargo todavía no tenían concretada una fecha oficial de lanzamiento.

Cerca de la una de la mañana, luego de poco más de hora y media de cotorreo y buena música, Muelas de Gallo anuncia la recta final del concierto con un elocuente discurso que conectó emocionalmente aún más a la agrupación con sus seguidores, dejando de manifiesto su postura en contra de la violencia que vive nuestro país, concluyendo que: “La ausencia de amor es el miedo, y si tienes miedo eres un culón”, dando pie a la última canción de la noche: Me gustas.

Los Bastón, luego de terminada su presentación, bajaron del escenario con la expresión de quién ha tenido una excelente partida. Estrecharon las manos de su público, se tomaron fotos y firmaron discos. El resto de la madrugada sólo fue cerveza y buena onda.  

                                  

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