La historia ignorada del rock mexicano

Girls In Rock

Por Marcos Escobar

Escribir sobre música no es tarea fácil, y menos si se habla con seriedad y de manera formal sobre la historia del rock en México. La mayoría de las investigaciones que se han hecho hasta el momento toman como referente los testimonios de los “principales partícipes” de este movimiento juvenil –que vio sus primeras luces en el mercado mundial a principios de los años cincuenta en Estados Unidos-, dando a la información obtenida un carácter anecdótico que en menor o mayor medida sesga su objetividad.

Parece obvio pensar que la memoria suele omitir, sin dolo alguno, piezas clave que podrían ayudar a hilar los acontecimientos que dieron pie al surgimiento del rock en nuestro país. Vergonzosamente el consenso ha olvidado reconocer la importancia de la participación de las mujeres en la construcción de la identidad del rock mexicano. En esta “historia oficial” poco o nada se ha hablado sobre bandas como Las Chicks, Las Mary Jets o Gloria Ríos y las Estrellas del Ritmo. Por tal motivo en ésta, mi primera colaboración, y en las siguientes tres entregas a LINNE, hablaré sobre la historia ignorada del rock nacional.

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Durante el sexenio de Miguel Alemán (1946-1952), la Ciudad de México se vio envuelta en un vertiginoso proceso de modernización que incluyó gaseosas, electrodomésticos, comida enlatada y la deslumbrante vida nocturna, que en su momento fue comparada con la de otras ciudades como Nueva York o Londres. Empero, en la gestión de Adolfo Ruiz Cortines (1952-1958) se optó por una política de “austeridad y moralización” que pretendió dar fin a las noches de juerga en la ciudad. No obstante, el incontenible ajetreo citadino no se vio mermado ni con la devaluación del 54 ni con el terremoto que hizo caer al Ángel de la Independencia en el 57.

Con la creciente ola del “rebeldismo sin causa”, de la mano de personajes como James Dean y Elvis Presley, la juventud mexicana comienza a deslindarse de las viejas ataduras patriarcales, se suelta las melenas y comienza a vibrar al son de Los Rebeldes del Rock, Los Black Jeans, Los Teen Tops, y por supuesto Los Locos del Ritmo. En su libro, Los grandes discos de Rock, 1951-1975 (Planeta, 2001), José Agustín sostiene que unas de las primeras composiciones de rock en español fueron Tus ojos de Rafael Acosta y Yo no soy un rebelde de Chucho González (la cual se volvió un himno entre los chavos de aquel entonces), que quedaron plasmadas en el disco homónimo de Los Locos del Ritmo en el año de 1958. Sin embargo, es preciso volver la mirada tres años atrás y escuchar a Gloria Ríos y las Estrellas del Ritmo.

Gloria Ríos (1928-2002) nace un 17 de diciembre en el East Side de San Antonio, Texas, Estados Unidos. En 1943, con tan sólo 16 años de edad, llega a la Ciudad de México incursionando en la farándula nacional como bailarina, cantante, actriz y vedette. A los 19 años logra arribar a la gran pantalla bajo la dirección de Jaime Salvador en la película Voces de primavera (1947) donde compartió cartelera con Adalberto Martínez, Resortes. A esta película le seguirían Gallo Giro (1948) de Alberto Gout, Barrio Bajo (1950) de Fernando Méndez, Te sigo esperando (1952) de Tito Davison, Juventud Desenfrenada (1956) de José Díaz Morales, entre otras más.

Al llegar el tiempo del Cha cha chá, Gloria Ríos se plantea seriamente el traer a México el apabullante ritmo de rocanrol del país vecino, con versiones en español y arreglos propios. Tere Estrada en su libro, Sirenas al Ataque. Historia de las Mujeres Rockeras Mexicanas (Océano, 2008), menciona que la primera canción de rocanrol que reventó las bocinas de la radio mexicana fue El relojito, interpretación de Rock around the clock de Bill Haley and the Comets. Esta grabación la realizó Gloria Ríos con el conjunto de Mario Patrón, Las Estrellas del Ritmo en discos RCA Víctor en el año de 1955. Los músicos que la acompañaron fueron: Mario Patrón (piano), Cuco Valtierra (sax tenor), Tommy la Negrita Rodríguez (sax barítono), Leo Acosta (batería) y Enrique el Jeep Almanza (contrabajo).

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Tere Estrada también pone de manifiesto que la primera canción de este género escrita en español fue La mecedora de Mario Patrón, grabada de igual manera por RCA Víctor, en México en el año de 1956. Esta grabación se puede ver interpretada por Gloria Ríos y las Estrellas del Ritmo gracias a la película La locura del Rock and Roll (1956) del director Fernando Méndez.

Cabe señalar que su paso por el rock mexicano fue fugaz. Quizás, debido un poco a su edad. Debemos recordar que Gloria Ríos acuñó este género musical cuando casi tenía treinta años. Además, los músicos que la acompañaban, fogueados en el mundo de jazz como directores de orquesta o en grupos de música popular, también sobrepasaban un poco esta edad. Por ello hay que tomar en cuenta que lo que para nuestro tiempo sería considerado como un adulto joven, en aquella época no era así, ya que la juventud culminaba al alcanzar la mayoría de edad. Por esta razón los jóvenes que consumían el rocanrol muchas veces ni siquiera podían verla en vivo debido al medio en el que se desenvolvía, principalmente en teatros de revista, la radio, cine y cabaretes, por lo que debían conformarse con escucharla en la radio o verla en la televisión.

Otro factor importante que ocasionó que su incursión en el rock mexicano fuera breve fue la aparición, a finales de los años 50 y principio de los 60, de grupos jóvenes como Los Teen Tops y Rebeldes del Rock y su acenso meteórico entre la juventud mexicana. Ya para finales de los años 60, el nombre de Gloria Ríos La reina del Rock and Roll se escuchaba poco tras una larga estancia en Europa que terminó por alejarla de los escenarios mexicanos y del interés del público rocanrolero, hasta que en 1971 decide retirarse completamente del medio del espectáculo. Sin embargo jamás se podrá opacar su gran importancia como pionera del rocanrol en México y no dejará de ser un referente para las futuras rockeras de este país.

 

 

        

 

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