Secuestra tu memoria con “El arte de la música” en Bellas Artes

Fotografía: Polan Zepeda

Fotografía: Polan Zepeda

Fotografías: Polan Zepeda

Por Ulises Miguel

Crear una conexión entre el arte y la música es un fenómeno estético que indudablemente paralizará tu mirada y secuestrará tu memoria con placeres  intangibles incitados por obras que juegan bellamente entre tus ojos y oídos. Es por ello que te recomendamos visitar la exposición “El arte de la música” en el Museo del Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, toda una experiencia visual que te hará imaginar un soundtrack infinito.

Cuando te encuentres mirando un poco del figurativismo artístico del siglo XIX, la pintura dancística de Degas  o alguna ilustración de Orozco, podrás cuestionarte sobre cómo la música influyó en cada una de esas piezas y sobre cómo los sonidos pueden transformarse en algo muy diferente a un pentagrama repleto de notas musicales.

Fotografía: Polan Zepeda

Fotografía: Polan Zepeda

Los colores, formas y elementos representados en cada pieza se convertirán en indicadores o evocadores de ritmos y melodías distintas para pensar que un instrumento puede convertirse en arte y el arte puede convertirse en un instrumento. Al imaginar esto, obtendríamos  múltiples combinaciones entre una obra (o corriente artística)  y diferentes temas que representarían  sonoramente su esencia visual.

Si consideramos la abstracción como una reducción de elementos  visuales, una representación gráfica de lo esencial o un escape a la saturación, entonces podríamos ver a los cuadros de Kandinsky como una construcción minimalista de sonidos que no dudaríamos en relacionarlos  con las atmósferas abstractas de Superestudio, Awwz, Grenda,  Minilogue, Darko Esser o Boards of Canada.

Fotografía: Polan Zepeda

Fotografía: Polan Zepeda

Por otro lado, si observamos el gran acrílico sobre tela de Kazuya Sakai titulado Hijas del Kilimanjaro III (Miles Davis), primero diríamos que la materialización artística de la obsesión nunca está ausente sus creadores y ambientaríamos esta obra con temas del jazzista que es parte del título que la designa. Blue in Green, So What  o Tenderly podrían funcionar en este juego sonoro-visual.

Al momento de observar nuevamente Moulin Rouge-La Goulue de Henri de Toulouse-Lautrec recordaríamos la agitada vida nocturna de este pintor con Despair, Hangover & Ecstasy de The Do  o con esa colaboración peculiar de Bomba Estéreo con Will Smith concretizada en Fiesta, track que pertenece al álbum Amanecer de la banda colombiana.

Fotografía: Polan Zepeda

Fotografía: Polan Zepeda

Ahora bien, con una obra de Dalí  tendríamos que realizar un soundtrack muy acorde al surrealismo  que lo caracteriza: Tame Impala, Austin TV, Temples, The Horrors o Massive Attack tendrían que formar parte de esa lista para volarlos, a la par que los oídos, nuestro sentido auditivo.

Además de estos grandes nombres artísticos en la exposición que presenta el MPBA, también encontramos el trabajo de Wes Wilson para reiterarnos que la música y el arte son indivisibles con su cartel sobre Jefferson Airplane y Grateful Dead, lo cual afirman contundentemente Victor Moscoso con un cartel dedicado a una de las bandas más legendarias del rock, The Doors, y Hans Burkhardt, con su óleo para Sex Pistols.

Fotografía: Polan Zepeda

Fotografía: Polan Zepeda

De esta manera, podemos ver el arte desde una experiencia sonora maniobrada, dirigida o incitada por personajes que hacen de lo visual una expresión de la música; es por ello que esta  muestra te llevará por un juego entre lo instrumental y la expresión gráfica que es imposible perderse.

Advertisements