Batman v Superman: el hubiera sí existe

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Por Qornelio Reyna

“Si…” es una forma corta de expresar el “hubiera”. Lo utiliza con genialidad Lindsay Anderson en su película If… (1968). Existe esa frase que dice que “el hubiera no existe”, pero en este caso, ninguna otra idea nos permite entender tanto una película como Batman V Superman: el amanecer de la justicia (Snyder, 2016), que intenta con ahínco darle vida y forma al universo cinematográfico de DC Cómics, en su eterna pelea por alcanzar/superar a Marvel. Grave Error.

Por un lado, Marvel ya tiene una larga lista de películas que la respaldan y que dan coherencia y uniformidad a su universo en constante expansión. No es casual que Capitán América: Civil War (Hermanos Russo, 2016) y la película que reúne a la trinidad de DC, se estrenen en el mismo año con casi un mes de diferencia. Pero ¿qué hay de BvS? Pues en realidad es que hay cosas de más y cosas de menos, lo cual ya indica problemas, pero cabe aclarar que a pesar de ello, es una película bastante agradable.

Sí DC hubiera dado más pauta o tiempo a su universo, seguramente no tendríamos lo que aquí: una película que dura demasiado por querer explicar muchas cosas, tales como el origen del nuevo Batman, las consecuencias de Superman en su predecesora Man Of Steel (Snyder, 2013), la llegada de “otros como él”, el villanesco Lex Luthor o el enfrentamiento entre dos titanes, el hijo de Krypton y el murciélago de Gótica.

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Lo malo es que existen dos películas medio inconexas que abren y abren subtramas hasta el aletargamiento de un argumento sencillo, complicando innecesariamente todo con tal de darle forma a algo que necesita más tiempo de cocción. El mismo título anticipa lo que vas a ver: por un lado la pelea de estos súper héroes y por otro el origen de la Liga de la Justicia, una cosa superponiéndose a la otra constantemente.

Sí Snyder no presumiera de la galanura estética y de su poder de profundizar a los personajes, tal vez la película sería más sencilla y explicaría lo más con lo menos, pero al director de 300 y Watchmen le gusta hacerse notar, implementando complicadas formas para contar historias que aparentemente funcionan más cuando son sencillas, como el caso de la competencia.

Y no es que no se le agradezca los intentos por darnos algo diferente, pero existe una delegada línea entre el ser original y el pretender serlo. Porque está claro que yuxtaponer secuencias con una carga emotiva fuerte, seguidas por peleas épicas hechas con tecnología de avanza, convierte el drama en algo casi chusco. Tal vez cada cosa funciona por cuenta propia, pero en conjunto es demasiado.

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Por otro lado, sí el fichaje de Ben Affleck no hubiera causado tanta alarma, seguramente este Batman no hubiera sido una sorpresa tan grata. De todos, es el personaje más definido, punto para Affleck y Snyder, que muestran otra cara de Batman: un personaje complejo, que existe como Bruce Wayne y Batman, pero que en realidad es lo mismo. Tal vez si hubieran utilizado esa batifórmula en la película habría más consistencia.

Sí Man Of Steel no hubiera humanizado a ese nivel a Superman, no tendría nada de credibilidad esta pelea épica, pues a todas luces, Superman es más poderoso que Batman, aunque a los fans les duela tal afirmación. Sí Gal Gadot tuviera más tiempo en pantalla o más injerencia en la trama, seguramente tendríamos a una mujer de maravilla, valga el chiste simplón.

Si Jesse Eisenberg no diera ese toque Woody Allenesco  a Lex Luthor, no parecería homenaje a grandes villanos socio-psicópatas (a saber, el Joker de Ledger) y sus participaciones durante el tercer acto del filme pasarían sin pena ni gloria, no obstante, este personaje es el  detonante de la unión de la trinidad, así que gracias a Jesse y Luthor.

Si BvS fuera dividida en dos, retomando por un lado, el enfrentamiento y los grandiosos personajes que vemos y por otro, el entramado detectivesco del que nacerá la Liga de la Justicia, tendríamos dos grandes películas, pero no es así, tenemos una película que pudo ser grandiosa, pero de hecho es sólo buena.

Pensemos que sin tantos “hubiera”, BvS sería una película espantosa o una película genial, pero el caso es que es ambas, entonces y a modo de consuelo, el hubiera sí existe. Esperemos que en el futuro DC sepa tomar mejores decisiones (entre ellas, probar a otros directores) o que al menos ate los cabos sueltos en sus siguientes filmes, empezando por Escuadrón Suicida (Ayer, 2016).

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