Los pinches fresitas: tengo un proyecto de pop, ¿y qué?

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Entrevista por Fernando Cervantes Radzekov

@FernandoCervan3

El proyecto de Pablo León llamado Los pinches fresitas por fin llega a mis oídos. El uso del sintetizador y melodías pegajosas me llaman la atención, en especial por los temas que trata: cosas cotidianas, propias de todos y chidas. La alegría fluye aunque la idea sea triste: “Dos, tres bien”, incluso lo que más amas te llega a aburrir. ¿Pero qué más hay detrás de esta voz? Por ello decidimos platicar con el frontman de la agrupación.

¿Por qué Los pinches fresitas? ¿Hay algún significado metafórico oculto?

No hay metáfora; hay humor y ganas de definirme con un chiste personal; hay ganas de usar lenguaje súper local (aquí los pinches no son ayudantes de cocineros ni las fresitas son frutas). Hay, además, un ánimo de decirle a quien me escuche: tengo un proyecto de pop, ¿y qué?

¿Cómo se logra el sonido de Los pinches fresitas? Alguna vez tomé un taller de narrativa con Eusebio Ruvalcaba, quien decía que para escribir es importante trabajar, pero no sólo en el sentido de esmerarse, sino en el literal, de tener un empleo y padecerlo. Para mí, Los pinches fresitas no llegó con la chinga normal del trabajo, sino después de perder una relación, quedarme sin casa y, luego, sufrir la muerte de mi papá. Todas esas cosas te cambian y te dejan preguntándote quién eres y qué estás haciendo. Así que, por una vez en mi vida, me concentré en el presente y aproveché el momento: me puse a componer canciones con mi bajo.

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¿Trabajas en otro proyecto musical o no musical? El año pasado tuve el gustazo de tocar cumbia con Sonido San Francisco, una banda que admiro mucho y que, además, está conformada por amigos muy queridos de mi pueblo: Metepec, Estado de México. En asuntos no musicales, trabajo como editor en un sitio web.

Sobre tu obra, ¿qué cosas te inspiran? así que digas ¡Aquí está el beat para una buena letra! Me inspira lo mismo que a todo mundo: escuchar música, querer coger, tomar cerveza, ver películas, hacer chistes. Pero en lo musical creo que, en general, no es tanto inspiración, sino obsesión. Tomas el bajo, tocas hasta que encuentras algo que te guste, lo tocas cientos de veces y luego tocas algo que lo complemente y así, sucesivamente, hasta sumar una decena de tracks con bajos. Luego viene la batería, la voz, etc. A veces quedas contento, a veces mejor te regresas a tomar cerveza y ver Netflix.

Hablando en especial sobre este último sencillo, ¿te inspiraste en alguna obra u obras para escribirla (cine, literatura, filosofía, música, etc.)? Quienes me conocen saben que casi siempre estoy sonriendo, incluso cuando estoy agüitado o molesto. Mis canciones son un poco así, tienen humor aunque en el fondo digan cosas tristes. Así es “Dos, tres bien”, que parte de una expresión muy local para hablar de cómo hasta lo que más te late llega a aburrirte. No tengo claro cómo llegué hasta esa canción, pero me alegró que un amigo (Michel Pax, de Coyote Films) me dijera que lo hizo pensar en un clásico: “Satisfaction”, de The Rolling Stones.

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¿Esta nueva canción abre la posibilidad de encontrarnos con un nuevo EP? Es lo más probable. Tengo varias canciones hechas: “Algunas manchas duran más que otras”, “Todos te han mentido y mucho más tus papás”, “Cada domingo se me va el sueño pensando que mi vida es un error tras otro”. Así que, si no empiezo a odiarlas en los próximos meses, seguro las grabaré en un cassette y las regalaré en internet.

¿En el futuro, el proyecto de Los pinches fresitas tendrá colaboradores u otros integrantes? En vivo, me presento con Canek Hernández, él se encarga de los visuales, toca el bajo y percusiones. También tengo un cover de la cumbia “Fiesta. Suavecito”, cantado por Alenka Ríos, de La era vulgar. Me late colaborar con otras personas. Pero a la hora de componer, prefiero que siga siendo sólo mi proyecto, me gusta esconder en mis canciones anécdotas y chistes personales. Es mío, pues.

Por último, como los datos curiosos: ¿Te gustan las fresas (las frutas)? Y… ¿En qué lugar del mundo mundial te gustaría dar un concierto?

No me gustan las fresas. Cuando era niño, mis papás me hicieron creer que estaban llenas de cisticercos y… no lo he superado. ¿Dónde quisiera dar un concierto? Me gustaría tocar en casas de personas a las que les guste mi música. Bailar en su sala.

El anuncio de un nuevo EP suena prometedor. Mientras tanto los videos de Los pinches fresitas son divertidos, en especial Veñ, veñ, ¡veñ!,  es una delicia. Representa un esfuerzo titánico que la buena música descanse en la mente de un sólo integrante, aunque a final del día, en el corazón de este gigante exista la participación de muchos. El trabajo da frutos, la música brota y nosotros bailamos.

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