Rock, sexo y letras, nuestro coctel favorito

 

11_herewego

Ilustración: Bonefece

 

Por Anahí Colombón Gálvez

La década de los 60’s en nuestro país fue una época de cambios y de rupturas. A finales de los 50’s ya se perfilaba una renovación en las letras, pues temas como la Revolución Mexicana, (que culminó con la publicación de Pedro Páramo en 1955) y la literatura de corte social e indigenista dieron paso a la experimentación narrativa.

El género realista pasó a ser desplazado, pues se buscó un modelo más introspectivo y psicológico. Los 60’s fueron la culminación de los años precedentes de industria y modernidad de un México que buscaba equipararse a su vecino de arriba y a las naciones europeas. De estos países no sólo se adoptó el desarrollo tecnológico, sino que además la moda y la música fueron modos de vida que se quedaron en el mexicano.

Durante la segunda mitad de los 60’s, los jóvenes se unieron a un movimiento que cambiaría el rumbo de la historia. La rebeldía y la transgresión traerían como consecuencia la oposición a la Guerra de Vietnam y al autoritarismo que en muchos países como en México, con la represión que ejerció el gobierno priista, culminaría en protestas sociales como lo fue el movimiento del 68. El rock and roll y el movimiento hippie surgieron como un estandarte de esta generación, que soñaba con un cambio social a través del amor y el uso ilimitado de drogas.

11_roulette

Ilustración: Bonefece

El Monterey Pop Festival, (1967), así como el Festival de Woodstock, (1969) fueron acontecimientos musicales estadounidenses que dieron pie al Festival de Avándaro, (1971), una copia de los dos anteriores, que significó para la historia de México la adopción y la apertura del rock como un medio de expresión a tanto desencanto social.  El pelo largo, la minifalda y los pantalones de mezclilla fueron íconos de la moda juvenil del momento.

Bajo estos efectos nace la Literatura de la Onda, la cual apostó por un lenguaje más abierto, con temáticas juveniles que se desarrollaron en un ambiente meramente urbano.

 De acuerdo con Ignacio Trejo Fuentes en su texto La literatura de la onda y sus repercusiones, el término bajo el cual se describió a estos nuevos escritores fue acuñado de manera despectiva por Margo Glantz, para referirse a estos jóvenes que en su hablar cotidiano empleaban la palabra onda. Frases como ¿qué onda?, ¿cuál es la onda?, agarra la onda, qué mala onda, entre otras, fueron muy utilizadas por esta generación sesentera. Sin embargo, la Onda fue más que un referente lingüístico, ya que dicha corriente se preocupó por plasmar en su literatura las inquietudes y la inconformidad que los chavos, principalmente de la clase media y alta se planteaban en ese momento.

11_youknew

Ilustración: Bonefece

Pero, ¿quiénes fueron estos Onderos? Principalmente se reconoce a José Agustín, Gustavo Sainz y Parménides García Saldaña como los principales exponentes y los responsables de que los críticos literarios de la época, como Emmanuel Carballo y la propia Margo Glantz se sacarán de onda con sus obras, que de ninguna manera encajaban con el canon literario establecido en aquellos años. Los temas que giraban en torno a este grupo eran vistos como banales, por ello sus escritos no se consideraron literatura.

Más bien la Onda se centró en la temática adolescente y en el difícil proceso de crecer, (ya que como lo refiere Octavio Paz en El laberinto de la soledad, el adolescente se encuentra entre la infancia y la juventud, sin ser ni lo uno ni lo otro); pero también en la vida de los jóvenes citadinos marcada por la música, la cultura pop, los centros nocturnos, las drogas y sobre todo pasarla bien con los amigos.

Por tanto, de lo que se trataba era de oponerse a la ideología del adulto, repudiando sus costumbres y su moral caduca. La poesía Beat, así como la influencia de grupos como The Rolling Stones, The Doors y The Beatles pueden verse presentes en gran parte de la narrativa de estos escritores, mencionados muchas de las veces en las tramas o en los epígrafes de sus cuentos y novelas.

11_mummy

Ilustración: Bonefece

Libros como La tumba, (1965), Gazapo, (1965), De perfil, (1966) y Pasto verde, (1968)  con sus malas palabras y albures, así como algunas escenas de contenido sexual, son sólo algunos elementos transgresores empleados por la Onda.

No sólo se trata de estar en contra del pasado o de la momiza, (como se le llamó al viejo sistema), los Onderos también criticaron a la sociedad de su tiempo, tachándola de hipócrita y conservadora. Ellos fueron el grito desesperado de una generación que en lugar de ser tomada en cuenta, representó un peligro para el gobierno que vio en el asesinato el medio ideal para terminar con las manifestaciones de libertad de la época.

Advertisements