Transformación de la carne, Roberto Ferri

imagen 03

Por Fernando Cervantes Radzekov

Roberto Ferri, italiano, nacido en Taranto en 1978. En su origen, estudiante y pintor autodidacta. Después se traslada a Roma para seguir sus estudios en pintura antigua (desde el siglo XVI al siglo XIX). Se graduó con honores en 2006 en la Academia de Bellas Artes de Roma donde fue alumno de Gaetano Castelli y Francesco Zito.

El motivo de sus cuadros es la mitología clásica y católica. Encontramos dioses y héroes en actitudes que pocas veces nos hubiésemos imaginado. Demonios, náyades, nereidas, esfinges; Lucifer encadenado, Gea voluptuosa en espera de sus hijos, Amor expectante ante la tumba de Psique; Santa Rosalía en éxtasis, San Sebastián imbuido por saetas vivas, Saulo sumido en la oscuridad. El nacimiento del mal es tal y como nuestro corazón lo imaginaría; la unión del cielo y la tierra es destrucción; y de las raíces de la tierra surgen los jinetes del apocalipsis. Todos están captados en sus acciones distintivas, pero la postura de éstos dista a lo convencional: se muestran de espaldas, expresan gozo en sus heridas, sufren con placer su transformación a lo etéreo.

imagen02

La técnica de Roberto Ferri se asemeja a la de Caravaggio, Velásquez o Rembrandt. De hecho, Ferri se dedica al estudio de Caravaggio, y esto se ve claramente marcado en su obra: las figuras están bien matizadas y resaltan sobre fondos planos, los usos de los colores son moderados pero la delicadeza de las formas resalta la voluptuosidad y maleabilidad del cuerpo humano.

La mayoría de los personajes están vendados de los ojos; otros simplemente los tienen cerrados; y aquellos que los tienen abiertos no miran nunca al espectador del cuadro. Ausentan la mirada como si los captásemos en un momento íntimo, donde se contemplan a sí mismos o a la figura que los acompañan. Es común encontrar a sus figuras con heridas sangrantes, pero son delicadas o seductoras.

imagen 04

Pero lo que más resalta es la transformación de la carne. Los personajes cambian la naturaleza de sus cuerpos y se convierten en esa materia de la cual está formada la mitología. Los personajes se fusionan con la madera; se esfuman suavemente como humo de cigarrillo en el ambiente o se unen suavemente en esta sublimación con sus amados; y de la carne salen naturalmente cuernos, colas, alas, frutos como si de un sueño se tratara.

Para conocer un poco más sobre este pintor y sus cuadros aquí está su página.

lf.cervram@gmail.com