Cuando resucitaron los cincuenta

NickWaherhouse

Por Miriam Sanabria Colin

Mientras trataba inútilmente de emular el twist de la mítica escena donde Vincent Vega (John Travolta ) y la esposa de  la esposa de Marsellus Wallace (Uma Thurman) bailan con la maravillosa canción de Chuck Berry llamada “You Never Can Tell”  en la película Pulp Fiction, la melancolía empezó a correr por mis venas (pero la melancolía real y no el gusto esnob por lo retro muy popular últimamente), aquel blues alegre de los años cincuenta, la euforia de una juventud hasta ese entonces reprimida, el corte de cabello aderezado con vaselina  y el traje entallado de los incipientes rocanroleros me hizo buscar con fervor los posibles remanentes en nuestros días de lo que esa mezcla dejo al cambiar la historia musical y social  para siempre; fue entonces cuando me tope con Nick Waterhouse y la fe regreso a mí.

Compositor, cantante y guitarrista,  Nick parece a primera vista un joven que ha viajado en una máquina del tiempo, un veinteañero rubio, con lentes y traje impecable típico de los años pre-rockeros de los cincuenta, pero cuya música es una muestra de que la modernidad y la frescura no están peleadas con los clásicos, Waterhouse nos trae una fusión que va desde el clásico Rhythm and Blues de Jerry Lee Lewis, el soul de Aretha Franklin y John Lee Hooker, el góspel de alguna iglesia evangélica en Massachusetts, el jazz de Billie Holiday  y hasta el surf de The Beach Boys.

Nacido en las costas de California en 1987, Nick al principio estudió la trompeta que cambiaria más tarde por la guitarra; formó una banda llamada Intelligista –mod cuya principal base era el R&B y adquirió cierta popularidad entre sus contemporáneos locales;  más tarde se mudo a San Francisco donde pronto comenzó a escribir canciones y se encontró con un grupo de músicos de la costa oeste con los cuales compartía gustos musicales y con los que formaría The Tarot con los que ha colaborado en el estudio y en las incipientes giras mundiales. A partir de la colaboración con  The Distillery, uno de los pocos estudios analógicos al cien por ciento que sobreviven en Estados Unidos y su líder Mike McHugh, Waterhouse lanzó un single a la par de la creación de su propio sello Pres Records; “Some Place” (2010) es una joya al puro estilo soul con voces femeninas de fondo, las cuales  más tarde se conformarían sólidamente  por The Naturelles un trió de vocalistas femeninas que lo acompañan hasta ahora; “Some Place”  se agot al poco tiempo de su lanzamiento.

Después llegarían otros singles como “Is That Clear” (2011), “Don’t You Forget It” (2012) “Say I Wanna Know” (2012), y “Raina” (2013), a la par de giras por el norte de los Estados Unidos y parte de Europa e  incursiones en el ámbito de la producción musical ejemplo de ello, Catamaran (2010) y Allah-Las (2012) ampliamente recomendable con Innovative Leisure como respaldo.

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En el 2012 vendría su primer LP titulado Time’s All Gone que recopila algunos de sus clásicos y ahora en el 2014, Holly  bajo el sello Innovative Leisure,  cuya pieza promocional “This Is a Game” suena un neosoul dramático, inteligente, alegre, sensual y bailable, acompañado de otras piezas  como “It No. 3”, poderosa batería, piano y saxofón  o “Sleeping Pills” que empieza con una armonía de voces a cargo de The Naturelles, fraseo pegadizo que bien pueden quedar para una noche calurosa en un bar de los oscuros rincones de California.

Así Nick Waterhouse propone un estilo que no se puede encasillar por completo dentro de un estilo formal porque ha traído el soul y el R&B al siglo XX,  reivindicándolo sin ser solo una copia más de la música y el estilo retro sobreexplotado, tal vez es el inicio de un clásico que perdurara por muchos años.