Baseball y vudú: una plegaria a la providencia en “Reflektor” de Arcade Fire

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Portada: Reflektor

Por Eduardo Paredes Ocampo

Debemos a la imitación de un rito ancestral vudú el engendrarse, el pasado 9-9 a las 9:00 pm., dos decires a los dioses. Durante los primeros días de septiembre, en las calles de Nueva York, Londres y Sydney, latió como arte urbano todavía algo de la labor africana: fueron esclavos haitianos quienes dotaron al grupo québécois Arcade Fire y a la Mayor League Baseball (MLB) de su más reciente producto publicitario.

            Generalmente pintados con gis o tierra en el suelo, los dibujos veve de la cultura vudú de Haití representan dos contradictorias características. Si bien su materia los adjetiva de efímeros pues, ceñidos al piso, la más leve lluvia los desvanece, al mismo tiempo funcionan como clamor al cielo.

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Presente durante el nuevo video “Reflektor” de Arcade Fire y reproducido aquí y allá como graffiti, el moderno veve creado por el grupo no se escinde de la tradición haitiana: de factura fugaz, lleva, empero, implícito un rezo. Sus correspondencias con su análogo audiovisual (la grafía inscribe en sus adentros la palabra REFLEKTOR) son tales que podríamos aducir como compartidas sus principales características.

Al principio del video, las sombrías letras de la canción parecen la plegaria del desamparado: “Trapped in a prism/ In a prism of light/ Alone in the darkness/ Darkness of white”. Como complemento, en el video Win Butler, el vocalista, y su esposa Régine Chassagne manejan sin rumbo un viejo camión militar. Sin embargo, con el coro (“I thought I found a way to enter/ It’s just a Reflektor (It’s just a Reflektor)/ I thought I found the connector/ It’s just a Reflektor (It’s just a Reflektor)”) y, después, con la sugerente escena de todo el grupo reverenciando una bola disco suspendida del cielo, al parecer las preguntas son respondidas. Entonces, como en las caniculares tierras de Haití, se palpa presente a lo divino: al final sólo un reflejo repetido.

La fecha del día nueve del noveno mes, septiembre, a las nueve de la noche, efeméride del lanzamiento del sencillo, también recuerda al veve; esta vez la resemblanza es relativa a su forma geométrica. Valiéndose del entrecruce de líneas rectas, la manifestación caribeña básicamente repite patrones. Y he aquí que, formado el diseño matemático entre Arcade Fire y el símbolo haitiano, la MLB decide incluir una nueva variable: su pequeño corto acerca de la historia del número 9 en baseball.

Televisado a la par que “Reflektor”, el pequeño documental “The Significance of ‘9’” habla también de la trascendencia. Mientras en la pantalla desfilan la serie de semidioses que, bajo el auspicio del nueve, lograron la gloria, los acompaña la canción de Arcade Fire y, ocasionalmente, ‘flashazos’ de su veve. La contraparte efímera del símbolo la aporta su naturaleza plenamente comercial: estará al aire hasta el veintitrés de septiembre.

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¿Qué une a todas estas diversas expresiones? Quizá sean sólo hechos incidentales: la familia de Régine Chassagne es de origen haitiano, la música de Arcade Fire se adapta perfectamente a los hits de los bateadores o, simplemente, se trata de un gran producto publicitario. Sin embargo, frente a cualquier argumento, no puede obviarse que muy en el fondo de  cualquier expresión humana, del arte hasta el deporte, encontramos una plegaria a la providencia.