Italo Calvino y el Tao

calvino

Por Juan Fran

@juanfranhh

Hay una cierta correspondencia (no una equivalencia) entre algunos principios del Tao y el pasaje de las Lezioni americane en que Italo Calvino escribe sobre Perseo:

Calvino apunta que para cortar la cabeza de Medusa, Perseo se sostiene de las cosas más ligeras: viento, nubes. ¿No hay una semejanza con lo que dice Lao Tse?: Nada existe en el agua más dócil y débil que el agua, pero en vencer a lo duro y a lo fuerte nada puede superarla. Lo débil vence a lo fuerte y lo frágil vence a lo duro. Tanto Lao Tse como Chuang Tsu eligen la metáfora del agua para explicar lo ligero y lo dinámico, mientras que Calvino parece preferir la del aire. Creo que se están refiriendo a principios muy similares.

El escritor italiano reflexiona sobre la mirada de Perseo: no es directa, pues se petrificaría, sino que es un reflejo en un escudo. La distancia de la mirada, el reflejo (la literatura), le parecen al autor de Las ciudades invisibles una manera de salvarse de la muerte (la muerte del pensamiento, de la escritura) que se liga a la mirada directa del monstruo (de lo terrible). Algo hay en común entre la mirada reflejada y la noción de la vida como algo onírico e ilusorio que refiere Chuang Tse, noción que es tema también de muchos cuentos antiguos de la China. En esas narraciones la vida y el sueño se confunden, la vida es una ilusión. Para Alan Watts, esa cualidad onírica proviene del movimiento incesante del mundo –pensando en la metáfora del agua como principio del Tao-, la contingencia de lo vivo lo vuelve frágil, cambiante, confuso, ilusorio, como un sueño. La diferencia con la tradición occidental es que por lo general ésta vive esa cualidad de la vida como tragedia, mientras que en los textos clásicos del Tao hay una alegría o un humor en ello.

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Del mismo modo que Chuang Tse piensa en la vida como un sueño que por ello pierde su peligro o su dolor, la mirada de Perseo no consiente a lo terrible de los ojos de Medusa. El reflejo en el escudo es para Calvino una metáfora de la ficción, la ficción permite eludir el peso de lo real, que por otro lado, si se acepta lo escrito por Chuang Tse, en última instancia carece de peso.

Después el italiano narra que de la sangre de la cabeza degollada surge Pegaso, caballo alado que con una patada hace surgir del Monte Elicona una fuente en la que beben las musas. En otro momento, Perseo deposita la cabeza en un manto de algas marinas que al contacto con Medusa se vuelven corales, las ninfas le acercan ramas y algas al monstruo para adornarse. Estos relatos tratan al mundo un caudal de formas en continua transformación, una red de cambios inesperados de lo terrible a lo maravilloso. Se puede comparar esto otra vez con la imagen taoísta del agua, de la vida como un río que fluye.

Pero también hay una correspondencia con la idea de los opuestos, de cómo son necesarios y dependientes entre sí: del monstruo surge lo bello, de las gorgonas vienen las sandalias aladas, de la sangre derramada Pegaso, del contacto con la cabeza degollada los corales. Lo suave y lo ligero permiten salvarse de lo duro y lo pesado, pero no lo evitan, lo cargan consigo, como Perseo a la cabeza de Medusa.