Tove Lo en Pabellón Cuervo fue una velada ideal para los corazones rotos

Por Luis Omar González

Fotografías: Sergio Alberto Bautista

A primera impresión Tove Elsa Nilsson, mejor conocida como Tove Lo, es un ser difícil de agrupar en el actual mundo de mujeres haciendo música,  no posee las acrobacias vocales de Ariana Grande, los estilismos de Gaga, ni la complejidad de Roisín Murphy, pero hay algo que la hace destacar de entre todas: su habilidad para convertir complejas relaciones amorosas en ganchos pop, además de conectar con el público de una manera muy natural sin una gran producción, pero sí con los músicos y temas necesarios, algo así como una trovadora del futuro.

Esto se pudo comprobar en su debut en la Ciudad de México, donde formó parte de los primeros conciertos inaugurados en el recién remodelado Pabellón Cuervo, con motivo de la presentación de su más reciente placa Lady Wood. El show inició con Mariana Bo, DJ telonera que lejos de pasar desapercibida se convirtió en la encargada de subir los ánimos con una selección de electrónica y temas que iban desde Eurythmics hasta Nirvana en un breve, pero intenso show.

Pasada las 9:30 los músicos de la anfitriona salían  y  comenzaban a tocar los primeros  acordes de True Disaster, mientras la gente le daba la bienvenida con aplausos y gritos. Después de agradecer al público por la asistencia, el concierto continuo con temas como Influence (en una versión extendida sin Whiz Khalifa) y clásicos de su debut Queen of the clouds, como  Not On Drugs Talking Body, para el cual se desprendió por unos segundos de su ropa ante la euforia del público.

Para la segunda parte del show, la sueca salió ataviada con un traje color negro,  WTF is love y Flashes. El show terminaba con Cool Girl entre peticiones del público para tocar Habbits, minutos después los músicos regresaron para una versión eléctrica de What i want for the night y finalmente se escucharon las voces introductorias que acompañan el tema con el que se dio a conocer, así fue como público y artista se unieron para cerrar una velada ideal para los corazones rotos, donde todos bailaban al ritmo de una melancolía apta para los amantes de la fiesta.

 

 

 

 

 

 

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