¿Ponerle un alto a Trump? Así lo quieren hacer estos artistas mexicanos  

Fotografías tomadas por Itzel Alejandra Martinez para REMEZCLA durante protestas en Nueva York contra las leyes de inmigración de Trump.

Por Nallely Pérez

El gran teatro del mundo ha acompañado a la humanidad desde sus inicios. Los griegos no descubrieron el hilo negro, lo hicieron blanco. El teatro en tierras mexicanas es prehispánico, para muestra la pieza maya Rabinal Achí; su utilidad mutó durante la Colonia, cuando los “autos de fe” eran una herramienta de evangelización a merced del sincretismo. En la actualidad los rubros teatrales en el país son las obras taquilleras y banales que reúnen a estrellas de TV o bien montajes que apuestan por el arte pero de contadas representaciones debido a su dependencia a festivales itinerantes.

Las carcajadas indistintas que el público suelta sea drama o comedia lo que ve representado tienden a hacerse costumbre, tal y como Linne Magazine constató hace poco en el artículo La vida es teatro y no un efímero aplauso. No obstante, se prevé, el teatro, al menos el de festivales, tendrá próximamente una “dosis de dignidad”, según los implicados en un movimiento que pretende antes de bajar el telón cantarle una que otra verdad y descalabrada a mister president Trump.

Se trata de Teatro por la Dignidad (TD), plan ideado por el escritor Juan Villoro y director teatral Luis de Tavira, entre otros, quienes el pasado tres de abril hicieron público un manifiesto (lo cual ya es digno, es decir merecedor, de aplausos porque quizá desde que en 1923 los estridentistas lanzaron vivas al mole de guajolote en México no había habido manifiesto alguno). En pocas palabras, dicha proclamación se propone ser reproducida por quien así lo guste al final de una escenificación, ello con el objetivo de fungir como moraleja.

Fotografías tomadas por Itzel Alejandra Martinez para REMEZCLA durante protestas en Nueva York contra las leyes de inmigración de Trump.

Si bien Villoro y Tavira, así como los dramaturgos Mario Espinosa, David Olguín, Antonio Zúñiga, Fausto Ramírez, Vidal Medina y los estudiosos Jaime Chambaud e Igor Lozada —quienes se hacen responsables de lo sentenciado en dicho edicto— saben que cada espectador debiera interpretar por sí mismo la pieza que ve representada, les resulta ineludible manifestarse en contra del peligro que México y la humanidad entera corre al haber ascendido Donald Trump a la presidencia de la nación más poderosa de la Tierra.

TD: “Vivimos un momento histórico en el que resulta necesario hablar con énfasis y aludir a la realidad que circunda el escenario donde presentamos nuestra versión de los sueños”.

Bajo el precepto de la universalidad de teatro, este grupo de intelectuales pretende hacer un llamado “a derribar muros”. Haciendo referencia a “la picadura del ajonjolí” de la que habla Ramón López Velarde en su poema axial La suave patria, señalan que el punto de unión de los mexicanos es la amenaza. En este sentido, aseveran:

TD: “La calumnia es una distorsión voluntaria de la verdad; el teatro es lo contrario: una representación que construye una verdad simbólica. Contra el torrente de mentiras digitales que surgen de la Casa Blanca, proponemos un acto de presencia, la sinceridad del cuerpo y la palabra: el teatro”.

Fotografías tomadas por Itzel Alejandra Martinez para REMEZCLA durante protestas en Nueva York contra las leyes de inmigración de Trump.

Además de este numerito, Villoro y compañía han convocado al Premio Internacional de Teatro Dramaturgia por la Dignidad, en el cual podrá concursar aquel que inscriba una obra inédita de no más de una hora de duración y con máximo cuatro personajes en la que se aborde la difícil situación en la que la relación México-Estados Unidos se encuentra o la desestabilidad que el mandato del magnate neoyorkino significa para otras naciones. El asunto es que la obra ganadora, además de ser publicado física y digitalmente por Paso de gato ceda los derechos de ser representada en cualquier lugar del orbe. Haz click aquí los detalles.

Sí, es seguro que Teatro por la Dignidad no le quita el sueño al nuevo inquilino de la oficina oval. No obstante, es probable que a aquellos espectadores que asistan a alguna de las obras que se sumen a leer el manifiesto aquí aludido, se les atorará la carcajada en la garganta, porque el drama verdadero está fuera de la escena y se halla inserto en la cotidianidad de esta aldea global. Vaya esperanzas de nuestros tiempos, borrar la sonrisa al desahuciado.

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