Julieta o el eterno femenino de Almodóvar

Julieta_elenco

Por Qornelio Reyna 

El español ganador del Óscar, Pedro Almodóvar, regresa a la cartelera después de un par de años desde Los Amantes Pasajeros (2013) con la más reciente producción de El Deseo titulada originalmente Silencio y repensada bajo el nombre de Julieta (2016). Su film número 20 supone no sólo el regreso del canónico estilo “almodovariano”, sino su consolidación o más bien su expresión formal tanto en forma como en contenido.

La historia de una madre que por vicisitudes fuera de su control es abandonada por su hija, de quién después recibe noticias por una vieja amiga, inicia un viaje introspectivo a la vida de una mujer madura interpretada en su versión juvenil por Adriana Ugarte y posteriormente por Emma Suárez.

julieta2

La introspección llega desde que Almodóvar olvida su plan original de filmar en inglés y con actores americanos los cuentos de la canadiense Alice Munro que lo inspiran y regresa a la cosmopolita Madrid que durante los ochenta él y compañía radicalizaron en tremendo movidón artístico para encontrarla reinventada, pero también pasa por los paisajes y pueblos españoles, así como por los lazos y valores familiares de por allá.

El director manchego aprovecha el encuentro para guiñar el ojo a sí mismo, tanto a su pasado dentro de la movida madrileña, con una Julieta estilo punk ochentero, como a su propia madurez, a la que le culpa de causarle “achaques” desde hace un par de años (recordemos que que ronda los 65 años).

Posiblemente, desde sus entrañas, Julieta se nos presente como una representación final del eterno femenino a manos de Almodóvar, una reflexión personalísima de un vulnerable director. De paso, revisa su propia filmografía, sus temáticas, sus estilos, sus colores, sus personajes —predominantemente femeninos— y muestra sus influencias fílmicas —Bergman, por ejemplo­— de manera más discreta.

julieta-518304442-large

La propia naturaleza misteriosa y seductora de Julieta denuncia y quiebra, pero también esconde y calla. Su historia no es tan obvia como lo puede ser de intensa, parte de su encanto radica en lo que no se dice. Los saltos temporales, momentos oníricos y giros argumentales confunden, en parte sí por la experimentación del filme y en parte porque así debe de ser. No es el conflicto el protagonista, sino la reacción lo que guiará, sin tanto melodrama, el relato.

Puro Almodóvar por decir lo menos. Un trabajo sobrio y directo que converge un estilo propio de manera juguetona e inocente pero también madura intelectual y sentimentalmente. Bien podríamos ver la feminidad lastimada de Almodóvar; bien otro de sus dramas intimistas o bien, una conversación del director consigo mismo sobre lo que le preocupa de la vida, la muerte y su propia humanidad a partir de la vida de Julieta. Al final es un poco de cada uno y más.

 

Advertisements