Secretos de la paranoia surrealista de Dalí

 

Dali_Venus espacial

Fotografía: Mario Mendicuti Abarca

Por Mario Mendicuti Abarca

¡Avida Dollars llegó al Soumaya! La exposición Dalí. Obsesiones fue inaugurada el pasado 17 de mayo como parte de las celebraciones por el Día Internacional de los Museos. Se exhiben más de treinta obras del artista catalán del periodo de la década de 1930 a la de 1960, principalmente esculturas de bronce, algunas de las cuales reformulan ciertas imágenes de sus pinturas.

La muestra incluye también diversos dibujos, pintura y collage, dispuestos a partir de cuatro núcleos temáticos: Dalí ilustrador, Inspiraciones clásicas, Marca Dalí y Surrealismo. Éstos se ven ineludiblemente atravesados por las teorías psicoanalíticas de Sigmund Freud, las cuales inspiraron a Dalí al concebir el método paranoico-crítico, utilizado ya sea para la interpretación, ya para la creación de obras.

Su expulsión del surrealismo no impidió que su producción estuviera todavía relacionada con la estética del movimiento. El choque de realidades, la exploración de la sexualidad, la angustia y el asombro son ideas que destellan en cada una de sus piezas. Al tratarse de un mundo nuevo, los pequeños detalles transfiguran las más de veinte esculturas: los objetos se vuelven sujetos, la rigidez cobra, en su estaticidad, dinamismo.

Dali-La visión del ángel

Fotografía: Mario Mendicuti Abarca

Si bien, como ya se mencionó, la exposición se divide en cuatro partes, la repetición constante de ciertos elementos lleva al espectador a acumular una pedacería de perspectivas sobre una misma figura: el caballo, la mujer, el ángel, la virgen y las muletas se resignifican por medio de la obsesión. Lo simbólico brinca de un sitio a otro de la sala y crea un ambiente, una experiencia que se construye y se fragmenta a cada paso.

Los homenajes y las referencias abundan. Desde Terpsícore y la Venus de Milo —llena ésta última de cajones gracias a una colaboración con Marcel Duchamp—, de la cultura clásica, hasta san Jorge y Lady Godiva, como reminiscencias medievales, están presentes en bronce verde y dorado. De igual forma, Ingres, Newton y Don Quijote aparecen como collage, escultura e ilustración.

Así como en la paranoia-crítica, para desentrañar las obras de la exposición, es necesario cristalizar impresiones y, luego, por medio del recuerdo personal, establecer una sintonía con la colectividad. Lo anterior, según el propio procedimiento de Dalí en El mito trágico de “El ángelus” de Millet, relacionará lo visible con los significados profundos y con las imágenes que se esconden dentro y detrás de lo que vemos, sin la necesidad de fichas o de radiografías.

Dali-Perfil del tiempo

Fotografía: Mario Mendicuti Abarca

En piezas como El elefante triunfante, Ángel triunfante, El caracol y el ángel y La visión del ángel, vemos descender lo divino sobre lo terrenal. Las alas dejan de ser un medio de locomoción y es necesaria la ayuda de lo animal para que lo angelical transmita su mensaje. En las últimas dos esculturas mencionadas se reemplaza la trompeta por una muleta y se le da prioridad al posicionamiento del ángel sobre la tierra. Lo anterior se revela por la presencia del caracol, por las raíces que brotan de los píes de un hombre y por la necesidad de sostén que tienen las alas.

Por otra parte, la influencia de la pintura metafísica de Giorgio de Chirico es notoria en los cuerpos que parecen maniquís, en la falta de rostro de algunos de ellos y en los huecos que se abren en el tórax o en la cara de algunos otros. Por ejemplo, en San Jorge y el dragón, en Homenaje a Terpsícore, la musa de la danza y en Newton surrealista, las siluetas representan, como en un teatro sin escenario, algo aún más abstracto, como la nacionalidad, las pasiones, el movimiento, la dualidad, la gravedad y la ciencia.

Esta exposición de Salvador Dalí se encuentra en la Sala 2 del Museo Soumaya de Plaza Loreto, en San Ángel, y no hay todavía una fecha de término definida.

 

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