Spotlight o la sensibilidad periodística

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Por Qornelio Reyna

¿Qué define a un gran reportaje periodístico? ¿El tema, la investigación o su repercusión en la sociedad? En un mundo donde la prensa escrita aún llega a significar algo (piense en “La Casa Blanca”), Spotlight (2015) regresa a esa última época de oropel de la prensa escrita norteamericana donde el concepto de “periodismo de investigación” aún se discutía en las universidades y muchas verdades del siglo XX caducaban de a poco para dar paso a los primeros cuestionamientos del siglo XXI.

Thomas McCarthy, el mismísimo guionista de Up (Docter y Peterson, 2009) y director de The Cobbler (2014), nos recuerda esto echando mano de un reparto de en sueño compuesto por Keaton, Ruffalo, McAdams, Scheibreir, Slattery y D’Arcy James en un filme que además de oscareable (6 nominaciones), es honesto, fuerte y equiparado del dramatismo justo para hacernos reaccionar pero no demasiado como para entorpecer el juicio.

La historia: en el influyente periódico Boston Globe y tras la llegada de un nuevo editor judío, un grupo de reporteros conocidos como Spotlight se encargan de investigar casos de pedofilia por parte de sacerdotes de la iglesia católica, encontrando una verdad siniestra detrás de la institución.

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Con un tema ya de por sí escabrosos, resultaba preocupante revisar un filme que cayera en sentimentalismos (costumbre o paradigma hollywoodense). Tenga bien en cuenta que muchas de las desigualdades políticas y sociales tienen en sus adentros un origen sentimental/sensible, no por cursi o dramático, sino porque remueve los sentidos de la moral, la justicia u otras convicciones meramente humanas que giran en torno a la idea de bienestar del otro y el propio, sea lo que eso signifique para cada individuo.

También téngase en cuenta que esta sensibilidad, naturalmente humana, motiva acciones, ideas y discursos. ¿Qué sería de grandes personajes políticos sin la emotividad en su verborrea?

Y ni qué decir de los periodistas y comunicadores que, movidos por un ideal de servicio a la comunidad, encuentren en sus temas a investigar no sólo un gancho para vender el tiraje, sino un problema que atañe contra su particular sensibilidad periodística frente a las situaciones más deleznables para el seno de la población. Claro, hablando de periodismo en serio, no del periodismo de espectáculo, que ojo, no sólo incluye a la farándula, en ocasiones también a políticos y otros personajes de peso.

Rachel McAdams, Mark Ruffalo, Brian d'Arcy James, Michael Keaton and John Slattery play Boston Globe journalists in the film, Spotlight.

Rachel McAdams, Mark Ruffalo, Brian d’Arcy James, Michael Keaton and John Slattery play Boston Globe journalists in the film, Spotlight.

Para buena sorpresa y a pesar de que la emocionalidad se lleva gran parte, McCarthy funciona como un medidor, calculando exactamente qué tanto hay de cada cosa, a su vez, gozando de un ritmo que es orgánicamente salvaje.

La sensibilidad periodística se enfrenta a los más escrupulosos métodos, al poder del status quo en un mundo sin protagonismos. Pero si con un quehacer artesanal de equipo (verdadero protagonista), como el periodismo que éticamente reacciona frente a lo impublicable y repercute tanto en la sociedad como en sí mismo.

Reflexión aparte la injusticia imperdonable cometida por los clérigos, que bien pudieron ser políticos corruptos, abusadores, asesinos, terroristas, iluminatis, reptilianos o vaya usted a saber qué otra clase de vicios del espíritu se puede uno ir encontrando.

Lo fundamental es no perder de vista el hecho de que en una realidad contemporánea, el periodismo a secas, el que en verdad se vive, aún puede marcar las pautas, los juicios (no per se) y las labores que humanamente posible, persiguen una vocación cuyo principio y fin es hacia con el resto del mundo.

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