Véndase en la librería con la etiqueta: sólo para discriminados

 

 

Fotografía: Ming Au

Fotografía: Ming Au

Por Cielo Esmeralda De la Cruz Colmenares

Este el primer artículo que inaugura la columna quincenal de literatura mexicana, contemporánea y siglo XX. Fue muy importante para mí buscar el texto adecuado para reseñar e infundir en ti, lector, la pasión que yo siento por esa forma artística. Comenzaré, por lo tanto, hablando de una obra, que si bien no es tan contemporánea, ayudó a iniciar mi amor por esta rama.

La primera obra que leí del siglo XX fue Balún Canán de Rosario Castellanos. No diré que esta obra se encuentra dividida en tres capítulos donde el primero y tercero es narrado por la figura de una niña y el segundo se cuenta a través de una persona externa a los acontecimientos y que carece de personificación. Tampoco quiero aburrir al lector con preguntas vagas como ¿por qué la niña y la nana son las únicas que carecen de nombre? Más bien mi intención es hablar un poco del mal sabor de boca que te deja esta obra.

Fotografía: Ming Au

Fotografía: Ming Au

Digo que deja un mal sabor de boca no porque sea una mala obra sino que, al contrario, es porque nos da un golpe de realidad brutal del cual es difícil después recuperarse. Esta obra plantea como personaje protagonista a una niña que está siendo discriminada por tres ejes; primero por ser mujer; luego por ser una niña, es decir no ser un adulto; y finalmente porque al tener una relación cercana con su nana indígena se llena de su cosmología y adopta rasgos de la cultura tzetzal que son mal vistos por los adultos que la rodean.

Si uno quiere ver el mundo indígena y femenino como era de crudo en los años 50’s esta obra es fundamental para ello. Por si esto no fuera poco también nos plantea dos visiones de mundo totalmente diferentes. Por un lado tenemos a los indígenas tzetzales que buscan cumplir  la promesa carrancista de la igualdad, el derecho a la educación, etc. Por el otro tenemos a los ladinos dueños de las tierras que se niegan a aceptar estas nuevas reformas e imponen sus pensamientos y costumbres atrasados con el fin de esclavizar la mano de obra.

Fotografía: Ming Au

Fotografía: Ming Au

Así, Castellanos, no nos deja con una sola visión de lo que acontece en la obra sino que al contrario el conflicto central del mismo se puede ver desde dos formas diferentes lo cual le da una pluralidad de sentido al texto más amplia. No vemos el texto desde lo que nos cuenta una persona sino que oímos las voces de muchas y no nos quedamos con una sola versión de los hechos.

Así que Querido lector; si alguna vez has entrado a tu salón de clases y alguien te ha molestado y al acusarlo con el profesor este te dice la culpa es tuya. Si alguna vez has entrado en una tienda y has esperado horas para ser atendido pero le hacen caso primero al de al lado porque lleva una chaqueta de cuero, unos Convers o ropa Hollister. Si alguna vez has pedido permiso a tus padres para hacer algo que ellos no entienden y al negarte ir te dijeron “aún eres una niña”. Si has sentido esa u otra forma de discriminación más grabe, o que simplemente nadie en el mundo te entiende, este libro es para ti. Véndase en la librería con la etiqueta “Sólo para discriminados e incomprendidos”.

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