Doris Dörrie y su cine vs la realidad conformista

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Por Romi TO

Vivimos con prisas, discutiendo con nuestros seres queridos. Pasamos horas en el trabajo, no prestamos atención a los pequeños detalles de la vida… creemos que tenemos tiempo suficiente para realizar nuestros sueños en otro momento, y es verdad, hay más tiempo que vida; en el momento menos esperado nos esfumamos por completo y nuestros anhelos quedan reducidos a sueños incumplidos.

Las Flores del Cerezo, también conocida como Cerezos en Flor, es una película dirigida por la alemana Doris Dörrie; la cinta tiene guiños a la obra del director japonés Yasujiro Ozu, para ser más específica, a esa preciosa película titulada Tokyo  Story.

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Ambas cintas aterrizan a la historia de la soledad de los padres cuando los hijos son profesionistas independientes y viven en grandes ciudades llenas de tecnologías y vanguardia.

Doris Dörrie le da un giro, toma de inspiración al legendario director japonés, pero ella nos cuenta una historia que desnuda el alma de su protagonista Rudi; un hombre gravemente enfermo de cáncer y que probablemente se encuentre viviendo los últimos días de su vida sin saberlo. Su esposa, Trudi, es la típica mujer, esposa, madre, abuela, que ha dejado de lado sus sueños y aspiraciones para dedicarse al cuidado de su familia y entregarse por completo a las responsabilidades que esto conlleva.

Trudi es la única que sabe el diagnóstico médico sobre su esposo, pero ha decidido callarlo y aguantar la carga porque sabe que esa noticia sería un golpe fuerte para su débil esposo.

La película es un golpe a la realidad conformista que muchos vivimos. Dejamos para después lo que podemos hacer hoy, ignorando que el sentido de la vida es disfrutar cada día como si fuera el último. El protagonista cree que el lema “vive cada día como si fuera el último” es total y absoluta ridiculez, pero los sucesos de la vida le demuestran que la vida tiene un final y que si bien es cierto, cuando te mueres no te llevas nada, también es cierto que la satisfacción de haber realizado lo que siempre quisiste, es una sensación invaluable. La vida se compone de detalles y momentos que se coleccionan en el corazón, y habita en nosotros el poder de voluntad de aventurarnos a vivirla.

Cuando vi la cinta sentí un vuelvo al corazón, pues muchas veces he pasado por alto cosas que me gustaría hacer y lugares que me gustaría visitar. En lo personal considero que la película llegó a mis manos en el momento ideal para invitarme a retomar los proyectos que ni siquiera he comenzado, y ya había abandonado.

Las Flores del Cerezo está cargada de todo eso: de emociones, belleza, arte, estética, sueños, cambios. Quizá a veces tengamos miedo de salir de nuestra zona de confort para emprender un nuevo rumbo, pero así, y sólo de esa manera, aprendemos a vivir la vida en su forma más intensa y satisfactoria.

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