Art Fair MX y el diálogo de una escena multivisual

DSC012090

Fotografía: Jimena H. Blengio

 

Fotografías: Jimena H. Blengio

Por Mario Mendicuti Abarca

El sábado 16 de mayo de 2015 se realizó con éxito la inauguración de la exposición colectiva de arte Art Fair MX Catalizadores del cambio, en el Hotel Deliza ubicada en la Colonia Roma de la Ciudad de México. Pasado el mediodía, ya abiertas las puertas del lugar que alojaría la exposición, que duraría hasta el domingo 17, se realizó el brindis de la segunda edición de esta propuesta que permite a artistas de diversas disciplinas mostrar su obra y relacionarse directamente con visitantes, galeristas, críticos, etc.

Según su sitio de Internet, este año pretendían “lograr un cambio social a través de la participación en el diálogo y el cuestionamiento constante de los supuestos estéticos y sociales”. Por esta razón, se esperarían obras críticas no sólo temáticamente —como la serie de fotos Dulces pellizcos de Gosbinda Vizarretea o las pinturas de Jorge Moedano—, sino también en cuanto a la forma y propuesta estética —por ejemplo, los diseños realizados con legos de Gus G. Murrieta, con papel de Julio Chávez o los dibujos de Verónica Villarreal Sada—.

DSC01201

Fotografía: Jimena H. Blengio

Si bien era apenas perceptible esta finalidad ya al encontrarse al interior de la exposición, los trabajos presentados y la intención de crear espacios independientes y de acercamiento para los artistas son sumamente valiosos. Entre los más reconocidos estaba Víctor Hugo Castañeda, quien reformulaba con sus esculturas las ideas de equilibrio, proporción, belleza y dinamismo. También se debe hablar de Kenta Torii, artista japonés afincado en México desde hace casi diez años, quien expuso dos lienzos de gran formato en los que más de uno detuvo la atención.

 Vladimir Islas y Román Roman Prieto también mostraron obra plástica. El primero, cuyos estudios en grafito y carboncillo se encontraban a la izquierda de la entrada principal, sorprendía por su gran destreza y realismo. Las obras del segundo apelaban a cierta iconicidad que —en este caso no por su realismo— parecía derramarse fuera del cuadro, creando ambientes distorsionados y significativos.

DSC01273

Fotografía: Jimena H. Blengio

La fotografía y los procesos cercanos a ésta ocupaban también varias de las paredes. Shandor Barcs presentó una serie llamada Familia desde la niebla, en la que los personajes se volvían parte del paisaje, ya sea que estuvieran trabajando, posando o simplemente admirando la inmensidad que se abría ante sus ojos.

Especial mención merece César Rangel, quien retoma, sin ilustrar, el mito clásico de Acteón y lo actualiza desde una nueva perspectiva. Las series en las que presenta diversos instantes del mito por medio de fotografías digitales —aunque el artista mismo dice que preferiría llamar con otro nombre la técnica utilizada— se condensan hasta su máximo en la transformación: dos obras realizadas a mano en las que se da la metamorfosis en grafito afectado digitalmente y espacios blancos que sugieren una aparición.

DSC01236

Fotografía: Jimena H. Blengio

Por otro lado, Kauyumare presentó de nuevas maneras el arte huichol y permitió acercarnos a esta asombrosa forma que tienen los pueblos indígenas de dar orden y belleza a lo que para nosotros sería caos. También es necesario referirse a Roberto Peregoz, sus obras retoman la metáfora del corazón como una máquina y exploran sus posibilidades.

Si bien los espacios estaban pulcramente acomodados y ordenados, la infinidad de trabajos expuestos y la gran afluencia de visitantes no permitían detenerse mucho tiempo en cada uno de ellos. Sin embargo, esto no es una falla, puesto que fomentaba la necesidad de regresar una y otra vez por las distintas estancias que se convirtieron en galería para sorprenderse con detalles y obras que hace algunos minutos no se habían notado. Asimismo, se incentiva la curiosidad en esos artistas de los que sólo se recuerdan una pieza o un nombre.

El éxito de la exposición es notorio no sólo en la gran cantidad de gente que llegó al Hotel Deliza, sino también en la calidad de los trabajos que participaron en la convocatoria de este evento. Esperemos otras nuevas y conocidas sorpresas el siguiente año en su tercera edición.

Advertisements