Yo sólo quería matar a tu amigo

 

Por Cielo Esmeralda De la Cruz Colmenares

Te encuentras sentada frente a mí y aun así no me atrevo a hablarte. Si fuera más inteligente, más sabio, atlético o yo que sé, si fuera un hombre que tuviera algo, lo que sea, que lo hiciera especial tendría un poco de valor para poder dirigirte la palabra pero no puedo y no puedo porque sé perfectamente que me mirarás con esa mirada tan fría que tienes y me dirás: disculpa, ¿te conozco?

Si supieras mi niña que llevo años enamorado de ti, pero no me atrevo a hablar contigo porque soy muy tímido. Por eso decidí escribirte una carta para poder expresar todo lo que siento por ti. La dejaré a un lado de tu cuerpo sin vida para que la puedas leerla a tu antojo.

Quisiera decirte que lo que siento por ti es amor, un amor puro y sincero. Sé que a veces cometo tonterías pero ¿quién no ha hecho locuras por amor? Cuando un hombre está profundamente enamorado de una mujer es normal que vaya a su casa a espiarla cuando se baña. Perdóname si mi acto te hizo enojar, de verdad, no era mi intención.

Hoy en la mañana, me desperté con muchas ganas de verte y como noté que no habías ido a la escuela, lo sé porque te busqué en todos tus salones y no estabas, pase a la biblioteca ya que recordé que acostumbras ir allí después de clases y tampoco te encontré. Pensé en enviarte un correo, llamarte o algo así, pero me dio pena porque pensé que me dirías enojada que de dónde había conseguido tus datos.

Es que a veces eres muy exagerada, que me encuentre en frente de tu ventana convenientemente toda la tarde no significa que te esté espiando y que si tu ventana se encuentra en el tercer piso, era sólo porque yo quería subir a un árbol ese día. A veces siento que te crees el centro de mi universo.

Pues bien, estaba muy preocupado por ti hoy porque te busque por todos lados y no te encontraba. Así que como cualquier hombre racional que teme por la salud de su amada fui a tu casa. Me decepcioné mucho cuando te encontré en la ducha con otra persona y tú sólo ignoraste mi dolor, ¿te acuerdas? Yo sí.

 Me encontraba muy triste, estaba muriendo por dentro de las heridas que habías causado en mi corazón. Sé que no sabes mi nombre y que ni siquiera me conoces de vista o que no has hablado conmigo ¿y eso qué? Yo te amaba y me rompiste el corazón. Yo sí sabía todo sobre ti y cuando pensaba regalarte mi alma la rechazaste por quedarte con un idiota que no se preocupa por tu persona.

Dime si no me merecía tu afecto; por meses estuve vigilándote para aprender todo sobre ti, sabía hasta el más mínimo detalle de tu vida; te cuidaba en las noches, incluso llegué a meterme a tu cuarto para cambiar las flores de tu mesita de noche. ¿De qué me sirvió? Todo lo que hice por ti no lo apreciaste, al contrario llamaste a la policía diciendo que yo era un acosador ¿yo un acosador? Sólo soy un hombre enamorado que era muy tímido como para hablar contigo.

Pero en fin, perdóname si te lastime, es que me enojé mucho al verte con otro. Sé que no debí tomar el cuchillo en ese momento, pero ya ves cómo son las personas cuando se enojan. Además yo sólo quería matar a tu amigo, nunca pensé hacerte daño a ti también. De verdad lo lamento mucho. No te enojes conmigo por favor.

Te dejaré la carta con mi declaración de amor a un ladito y mañana vendré por mi respuesta. No te preocupes si crees que no puedes darme el 100% de ti en esta relación, yo no le temó a los cadáveres y el que estés muerta no me va a impedir amarte. Al contrario, ahora sí podrás darme más seguido la razón.

 Armando.

P.D. Te amo.