Lu-To, una ópera prima en 62 minutos

Luto_póster_alta

Por Alberto Escalante Rodríguez

Luisa (Patricia Garza) y Tomás (Juan Pablo Campa) parecen sacrificar algo frente a nuestros ojos, algo que no pueden decir porque simplemente se resiste a las palabras o porque no han aprendido aún la necesarias para hacerlo. Todo se fundamenta entonces desde un paraje constante: “¿Tú eres feliz?”

Lu-To o Luisa-Tomás (México, 2013), no es una película complicada, es una película “chiquita”, afirma su directora Katina Medina Mora. Tiene toda la razón del mundo. Ciertamente los 62 minutos que nos hace asomarnos trágicamente a la “mirada de dos personas que se reconocen”, pasan más rápido que esos 62 minutos mismos; tanto porque fue vislumbrada con 15 días de plazo y con 3 meses para su ejecución.

LuTo_1_Baja

Sin embargo, en esta “rapidez” se encuentran sus mayores virtudes como ópera prima. Así pues, Lu-To no sostiene propiamente en un guion, pero tampoco su intención es esta al parecer. En tal sentido, se nota de sobremanera (como lo destacan sus propios intérpretes), que las actuaciones deben mucho a la improvisación. La mayoría de las escenas parecen verse estructuradas y logradas en términos de esta.

Pero justamente aquí entramos en el tenor de las complejidades de la obra, puesto que el tono espontáneo de su escenificación no se antoja como algo que el mago se saca de una chistera. Esto queda patente cuando Juan Pablo Campa nos dice: “Katina nos hizo leer a Bukowski”.

LuTo_4_Baja

En Lu-To,  tampoco hay una obsesión destacada sobre las imágenes. No es ciertamente una película vinculada centralmente a una propuesta o concepto estético particular. Lu-To es más bien una película que básicamente tiene un argumento que sin buscar desarrollarlo, no abandona en todo momento. En sus venas no corre ninguna linealidad, sino más bien la presencia perenne de un tema, que si bien no se repite circularmente, acompaña cuadro a cuadro. Dado el dramatismo de su premisa, el amor roto, mantiene una tensión constante cada vez que nos prestamos para ser remitidos a ella.

Si bien no hay una línea recta a seguir, tampoco hay meros atisbos. Lu-To nos presenta más bien un conjunto de microhistorias, contadas de principio a fin, ningún instante queda suelto, ninguna anécdota es dejada a su suerte. Si bien no hay secuencialidad entre principio y fin de cada uno de esos fragmentos narrativos, cada una de sus partes se encuentra distribuidas estratégicamente a lo largo de los 62 minutos. Todo empieza y acaba en Lu-To, sólo que no de principio a fin propiamente.

LuTo_2_Baja

Ahora bien, puede antojarse hasta cierto punto desgastado el concepto de una “narrativa no lineal” para emparentar tal o cual película con un espíritu independiente (sobre todo si tomamos en cuenta al autor y no sólo a la producción dentro de esta independencia), pero ateniéndonos a una ópera prima bajo los parámetros de tiempo-espacio-dinero en los que Lu-To se inserta, tal escape de la ortodoxia no se juzga como un artilugio retórico, sino como fruto mismo de sus posibilidades reales (tanto creativas como comerciales).

Juntos, cada quien por su lado, es parte de esta constante a la que se somete la premisa dramática. Es en sí, la envoltura en la que se nos muestra su intención. Sabemos de qué va Lu-To desde los primeros arrebatos en pantalla; y más aún, sabemos para dónde. Lo que intenta mostrarnos es el cómo; es decir, el hilo en cuestión toma la instancia de un proceso interno de destrucción entre una pareja fundamentalmente dicotómica.

LuTo_6_Baja

Esta dicotomía se presenta tanto a nivel de la trama, en términos de una luz y sombra intermitentes e intercambiables, que de secuencia a secuencia compone el juego dramático entre añoranza y esperanza, pero de igual forma al nivel de la naturaleza de los personajes mismos.

En este sentido, y sin entrar en las vicisitudes inmanentes de una cuestión tan complejamente explorada desde el pensamiento feminista, me parece encontrar al interior de la estructura de los personajes, un planteamiento hasta cierto punto oculto en torno al machismo, que necesariamente recupera un esencialismo femenino en torno al carácter emotivo de Luisa, y que del mismo modo, se incrusta sobre la angustia de Tomás en los recovecos de la figura del hombre-proveedor.

Finalmente, Lu-To, es  una película que de alguno u otra forma hace sentido rápidamente. No explica nada, no sigue al pie de la letra guion alguno, no desmenuza ninguna madeja. Al final tan dicotómico resulta el problema planteado que de LuisaTomás, nos sigue quedando Luisa.

Dos preguntas para Katina:

  • ¿Qué película quisieras hacer algún día?
  • ¿Eres cineasta hasta que haces tú primera película?

Dos Respuestas de Katina:

  • La que sigue, la del momento, es decir, la que habla de cosas que me inquietan, que conozco, Hollywood algún día.
  • Quien quiera ser cine es cineasta, más bien es la culminación del estudiar, de pasársela en los sets.