Alan Stivelman: una entrevista con el cine orgánico

SELFIE-MEXICO

Entrevista por Alberto Escalante Rodríguez

Alan Stivelman es un cineasta que va de pueblo en pueblo, de país en país, de ciudad en ciudad y en esta ocasión, México fue elegido para proyectar su filme Humano en Le Cinema, ubicado en el Distrito Federal, por lo que aprovechamos esta oportunidad para platicar con él.

No está por demás decir, que nos queda el sabor de boca de que precisamente lugares como el citado resultan cada vez más los indicados para alojar la naturaleza no sólo experimental, sino experiencial misma del cine, es decir, toda su independencia posible. Nos arropa una neo-nostalgia al respecto de la que esperamos hablar en otra ocasión. Agradezco particularmente a Marc Qumran por las facilidades y la cortesía para conciliar esta entrevista.

¿Por qué una cámara en mano para un viaje personal? La cámara es parte del equipaje de tu viaje pero, ¿hubo un momento en el que incomodara a la experiencia o se convirtiera en una carga?

ALAN:

Mira, cuando decidí hacer este viaje no sabía bien qué iba a filmar. Soy un cineasta y tenía muchas ganas de registrar lo que iba viviendo sin saber muy bien que iba a encontrar. Me equipé entonces con lo que tenía de cámara, lentes etc… y me fui de viaje con esa intención. Después apareció esa figura de “Plácido” y se empezó a filmar, filmar y filmar. No incomodó en ningún momento la cámara, siempre la tuvimos como una especie de juego entre el chamán y yo, donde él en un momento le da la vuelta a la cámara y me filma a mí: ¿y qué opinás de tal cosa?

Hubo como un juego en el que la cámara empezó a ser un cómplice de nuestro viaje. También existieron muchos momentos en los que no filmé porque iba a incomodar la cámara. Como no estaba haciendo una película, sino un registro de un viaje, no me molestó decir “esto no filmo”. Lo que se filmó y se vio, estaba bien que se filmara, y no incomodaba.

Presentación

 ¿Tu formación es como cineasta?

ALAN:

Sí, cineasta por un lado, no terminé la carrera, la abandoné al año y medio o dos años. También estudié clown, teatro, dramaturgia.

¿Qué cámara usaste?

ALAN:

La cámara es una Reflex Canon 60d, una cámara de 700 dólares aproximadamente y me compré un combo de lentes de 1971, toda una camada de Pentax como para que tuviera una buena imagen, lentes muy baratos, pero eran los mejores de los años 70.

¿Estás dentro de la “ola” que piensa que el DSLR es la mejor opción para el cine documental?

ALAN:

Totalmente, me sorprendí un poco con eso porque me encontré una forma de filmar muy buena porque estuve en lugares en los que se prohibía filmar. Entonces yo iba con la cámara, muy chiquitita, “señor está usted filmando, no, estoy sacando fotos: REC”.  Estaba muy bien todo el asunto de los lentes y la cámara, porque no intimida, disimulaba, y terminó siendo perfecta para el documental. El lente es muy chiquito, no invadía al chamán; de hecho después filmé un cortometraje en París con esta misma dinámica, voy con la cámara filmando solo. Eso tiene otro encanto, ir por ahí filmando todo solo.

Alan Warsaw

¿Qué te ha enseñado Humano del cine?

ALAN:

Una forma de hacer cine. Primero, cómo producirlo, después, cómo rodarlo. Me tuve que hacer como un hombre orquesta,  aprender sobre sonido, cosas que no sabía, romper el miedo de decir “puedo filmar solo”. Después de gestionar una película sin casi recursos económicos, donde colaboraron gente de todo el mundo, 40 personas sin conocernos físicamente, donde hicimos esta película de forma artesanal, y descubrimos una nueva forma de rodar, producir y ahora exhibir, donde nosotros mismos somos ahora los distribuidores de la película, y viajamos de ciudad en ciudad con una sola copia exhibiéndola, manejando las redes sociales como una pirámide para la  comunicación. Hasta ahora hicimos gira en Argentina, España, México, y otros países, Brasil también, donde se llenaron todas las salas gracias a estas herramientas.

¿Hasta qué punto Humano es documental, de autor o cine independiente? Me gusta más el término que usaste, “artesanal”.

ALAN:

El cine apareció solo, cine orgánico, pasó, tenía una idea de viaje que terminó siendo otra y registré eso y el guion y todo se generó en la sala de montaje, fue todo, se tenía que dar, libre.

¿Qué tan diferente ha sido llevar Humano a Europa con respecto a América Latina, en cuanto a la recepción y en cuanto a poderlo exhibir en un lado y en otro?

ALAN:

En cuanto a conseguir salas, la disponibilidad es mas o menos similar. En cuestión de la recepción del público, totalmente diferente. Todas experiencias buenas,  tanto en España, Portugal como en Polonia; pero México tiene algo muy distinto que el resto de los países que hemos visitado, inclusive con respecto al resto de latino américa como Argentina. Esto es lo agudo de las preguntas y las observaciones de la gente, generalmente son preguntas que van al corazón de la esencia de la película y que me ponen en jaque; apartadas del lugar común y del cliché sobre las plantas, el chamanismo etc. Esto ha hecho que ahora me decida por arrancar directamente con las preguntas sin la introducción previa de 20 minutos que veníamos realizando.

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¿La experiencia en festivales?

ALAN:

Hemos estado por invitación en más de 16 festivales. A nivel personal recalco el primero, el Festival de Cine de Varsovia, que nosotros mismos elegimos; sobre todo este por la cuestión de los ancestros. La experiencia con el chamán había acentuado la cuestión de los ancestros, siendo yo de ascendencia polaca, decidimos hacer el estreno mundial ahí.

¿Alan Stivelman es un personaje dentro de Humano?

ALAN:

No, y te voy a decir algo, nunca vi la película terminada porque me incomodaba bastante, siempre la vi por fragmentos y la editamos por fragmentos. Martín que es el montajista si la vio toda, yo nunca. La ves que fui a verla al Festival de la Plata con mis amigos me quede dormido, me incomoda verme. Me obligué a verme como un personaje para editarme. Pero, es decir, con el ojo del director me veía como un personaje, pero cuando viví la historia, yo era real.

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