El ángel caído regresa como pálido emperador

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Por Miriam Sanabria Colin 

Es un gusto, un verdadero gusto poder escuchar un disco nuevo del ángel caído Marilyn Manson sin sentir decepción, parecía que el maduro señor Warner había estado cayendo en un pozo sin fondo en la última década y dejaba atrás aquellos años como rey de las tinieblas.

A sus 46 años, Manson tenía dos opciones: seguir cayendo o adaptarse a una nueva generación musical donde el público se ha vuelto ecléctico, cosmopolita y ya no se ciega sólo con las propuestas visuales que abundan a montones; así, Marylin,  resurge con un aire soberbio, sofisticado y sobre todo maduro listo para recuperar a sus seguidores más fieles y conquistar a nuevos súbditos.

The Pale Emperor es el nombre del nuevo material lanzado a finales de enero de este oscuro 2015. Ya habíamos tenido una ligera probadita de lo que podría ser este nuevo disco  con la exquisita “Third Day of a Seven Day Binge” lanzada a finales del 2014, a la que posteriormente le seguiría la industrial y sensual “Deep Sexy” y “Cupid Carries a Gun”, las cuales dejaban en duda si soló eran chispas de genialidad o una verdadera premonición de una producción que golpearía duro.

A diferencia de sus trabajos anteriores,  Manson le apuesta a melodías estructuradas y fluidas en un disco que ha dedicado a la memoria de su progenitora acaecida en el 2014; The Pale Emperor abre con “Killing Stragers”  un tema lento cuya estructura simple y pausada enmarcan una interpretación sin tantos adornos, un soliloquio narrativo y personal.

“Deep Sexy” y la ya mencionada “Third Day of a Seven Day Binge” son de carácter sensual y acelerado, sobre todo esta última escoltada por una guitarra poco usual  y que se enmarca en interpretaciones extendidas y orgásmicas donde los coros como mantras se incrustan en la cabeza y no te dejan hasta el final de la melodía.

“The Mephistopheles of Los Angeles” tiene un ritmo acelerado que le da un aire más sofisticado y parecido a “The Beautiful People” o “Personal Jesus”; a esta le sigue “Warship my Wreck”, tal vez la menos pretenciosa de toda la producción al igual que “Slave Only Dreams To Be King”.

“The Devil Beneath my Feet”, macabra y ácida, va seguida por la que parece ser la pieza más oscura del disco: “Birds Of Hell Awaiting”, la cual abre con una atmósfera propicia para el día del juicio final, una pieza lenta donde la interpretación se ve envuelta en un constante eco y voces en segundo plano que acentúan la oscuridad y la fascinación por la locura; “Cupid Carries A Gun” y “Odds Of Even” cierran un material diferente, oda a la renovación de Brian Warner que grita a todo pulmón y desde la más profunda oscuridad: todavía estoy aquí  y soy el pálido emperador.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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