Tomorrow´s Modern Boxes, el lado indescifrable de Thom Yorke

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Por Miriam Sanabria Colin 

Ya han pasado los días en que el anuncio de un nuevo álbum por parte de algún artista era esperado con ansia en una fila afuera de alguna tienda de discos, la forma de consumir música ha cambiado drásticamente y este cambio no sólo implica el consumo musical, sino también su producción. El lanzamiento de Tomorrow’s Modern Boxes del peculiar Thom Yorke resalta la nueva forma de producir y vender música (cosa que ya había hecho con In Rainbows de Radiohead),  saltándose una industria que muchas veces pasa por encima del artista y de la música en sí para formar un mercado de costos exorbitantes y producciones bajo demanda.

En esta ocasión el juego le ha salido muy bien a Yorke, quien escogió la plataforma de BitTorrent para distribuir su nueva producción a todo el mundo por la módica cantidad de 6 dólares, algo así como 80 pesos mexicanos y que hasta ahora se coloca como el disco más vendido en el 2014.

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La aparición de Tomorrow’s Modern Boxes alegra y decepciona al mismo tiempo. Alegra porque siempre es grato recibir un trabajo de Thom Yorke , aunque a muchos esta producción les parezca intragable porque se esperaba que las señales de un nuevo disco, más que en solitario, fuera el anuncio de un nuevo álbum de Radiohead, la banda mainstream de la escena alternativa.

 Este trabajo llega  después de The Eraser del 2006, con el cual mantiene ciertas similitudes.  Hundido hasta el cuello en una exploración de sus raíces electrónicas, el álbum no parece estar hecho para el deleite de todos los seguidores de Yorke, quien se muestra introspectivo, experimental, complicado y en ciertos momentos, indescifrable.

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Tomorrow’s Modern Boxes tiene en su recorrido buenos momentos aunque algo sombríos y livianos; algunas canciones como “A Brain In A Bottle” “Interference” o  “The Mother Lode” permanecen inmutables, sin cambios notables, sólo loops continuos que hacen de las piezas paisajes sonoros casi planos, pero graciosamente íntimos; sin embargo, se agradece el falsete tan característico de Thom para sonar emocional y despojado de sí mismo.

 Otros de los títulos que aparecen en este álbum son “There Is No Ice (For My Drink)”,  “Pink Section” o “ Nose Grows Some”, canciones complicadas y tranquilas que salen del ambient techno para entrar a un terreno puramente experimental, repetitivo y completamente sintético, todo producto del ordenador.

Radiohead es considerada una de las bandas más influyentes del siglo en curso y cada producción nueva siempre implica un acercamiento distinto, una forma de expresarse  diferente, sin embargo, el trabajo en solitario de su líder requiere no sólo una forma diferente de acercarse sino también de sentir y de asimilar la música que se hace por capas, que se construye en pequeñas piezas.

 Es común que Yorke en solitario no quiera andar por caminos ya transitados, sino buscar nuevas brechas que le den a la música electrónica mas sustento compositivo e impregnada con una sustancia emocional que puede o no ser asimilable o agradable para todos. Este disco ofrece la posibilidad de acercarse a él por muy distintos ángulos hasta encontrarle todas las esquinas a  las cajas modernas del mañana.

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