CEO, electropop del país de las maravillas

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Por Miriam Sanabria Colin 

Conforme avanza el 2014 muchas producciones musicales van dejando rastro: ya sea por su esperada aparición,  el carácter icónico de sus músicos o, en el caso de CEO,  porque escuchar Wonderland es como esa vieja canción de The Beatles “un viaje mágico y misterioso”.

Eric Berglund, propietario, músico y compositor de este proyecto llamado CEO cuenta con sólo dos producciones musicales; la primera titulada White Magic (2010), la cual llegó como consecuencia de su antiguo proyecto denominado The Tough Alliance al lado del músico Henning Fürst y que mostraba lo que la música electrónica podría llegar a ser en concepto y composición a través de optimismo y cierto toque de tradición africana; de este material se desprenden piezas inigualables como Come With Me e Illuminata.

 Ahora Wonderland parece ser la continuación de un viaje onírico que camina a la par del clásico de Lewis Carroll “Alice’s Adventures in Wonderland”, haciendo alusión por medio de la lírica de las canciones a algunos de los pasajes y características de reflexión y locura que esta novela evoca. Conformado por ocho piezas en las que si bien no se nota un cambio de estilo musical, sí se ve una madurez compositiva con escenarios y arreglos ricos, alegres y altamente coloridos.

 El material está conformado en cada una de sus ocho partes por un arreglo de cuerdas que no es muy común ver en la música electrónica y que lo distingue muy bien de los demás, un electropop bien ejecutado con un toque de ingenuidad e infantilismo  presentes en voces femeninas que acompañan la alegre y bailable interpretación de Eric.

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El primer single de este álbum y tal vez el mejor de toda la producción es Whorehouse, una mezcla de letras groseras y pegajosos compases musicales que dan la bienvenida a un álbum desparpajado, pero seguramente perdurable. Harakiri deja atrás el pop y lo pegadizo de su antecesora y nos brinda un ambiente surrealista plagado de voces superpuestas y música instrumental para arrojar el material por unos instantes hacia un corte new age.

No así  Mirage o la que le da nombre al álbum, Wonderland, las cuales describirían a la perfección la caminata por ese bosque lleno de criaturas fantásticas y gatos parlantes llenos de color; algunas listas especializadas no han dudado en colocarlo como uno de los mejores temas del 2014. Otras como JuJu y OMG presentan un carácter más oscuro y sepulcral que se funden en buenos compases y ritmos menos pretenciosos, pero no menos alucinantes.

Este álbum ha salido ya hace unos meses,  pero pinta bien para ser uno de los mejores de la escena indie del año, es un material novedoso lleno de descubrimientos y matices, un golpe optimista y colorido capaz de hacerte pasar una buena tarde en el país de las maravillas.

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