Ven y mira. Bielorrusia bajo fuego


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Por Fernando Cervantes Radzekov

Ven y mira, nos dice el subtítulo. Ven y mira a través de la mirada de un joven que experimenta la crudeza de la guerra. En un principio, como todos los niños, queremos ser grandes; queremos ser tratados como adultos. Pero pasa el tiempo y las experiencias van más allá de nuestras expectativas. Los juegos de guerra son distintos a la guerra real. La alegría no existe, no existe diversión… soledad y dolor nada más.

Ven y mira, film que representa los hechos ocurridos en una de las 658 aldeas de Bielorrusia que fueron quemadas junto con sus habitantes por el ejército nazi. El año 1943, la ocupación nazi dejó miles de muertos. La película conmemora el 40° aniversario de la victoria aliada; sin embargo no es posible celebrar la batalla: muerte, destrucción, violación, los horrores de los campos de concentración. La película enfoca la expresión muda de miedo, dolor y furia mezclados y representados excelsamente por el actor Alekséi Krávchenko: Fliora, por medio del cual podemos ver la transformación por la rudeza del ejército, por la destrucción de su campamento, por la muerte de su madre y hermanas las cuales las encuentra en una pila de carne en donde el sonido de moscas impera.

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El hilo de la historia se desenvuelve desde Fliora, joven el cual ya no pertenece a ningún lugar. Los alemanes han destruido todo. Incluso a la joven que lo salva, Glisha (Olga Mirónova), la cual resplandece por su belleza pero que no la salva de la guerra: violada y golpeada hasta la locura, deambula con los sobrevivientes de la aldea de Fliora. El punto cúspide: los aldeanos encerrados en un establo; los alemanes piden que salgan los que quieran pero sin niños, un puñado de hombres y mujeres salen sólo para contemplar como el fuego arrasa con las almas de sus compañeros, los gritos que recién comenzaban son callados por las llamas. Fliora sólo mira; mientras los soldados se toman fotos junto a Fliora horrorizado, sonrien, hacen bromas. La película, como cualquier otra los exagera y los muestra salvajes y repulsivos; inferiores a los rusos y bielorrusos. Pero la escena final es excelente: el ejército abandona los cuerpos de los alemanes y se integra de nuevo al bosque, que como en un principio, es su hogar, su origen, su tierra que nadie podrá tomar.

Ven y Mira, URSS, 1985, directors Elem Klímov y Alés Adamóvich.

lf.cervram@gmail.com