El Verano PLOP Radio fue una experiencia de adrenalina sonora

Fotografía: Orson Esquivel Mayorga

Fotografía: Orson Esquivel Mayorga

Fotografías:  Orson Esquivel Mayorga

Por Qornelio Reyna

 

Para quienes no conozcan el proyecto de PLOP Radio sólo se les pueden hacer dos preguntas ¿por qué? y ¿qué esperan? Ya que este blog especializado en música se ha ganado un lugar importante en la generación y consagración de una escena independiente, tanto internacional como local.

Con un par de años de experiencia ha logrado tres eventos: PLOP Fest, Primavera PLOP y el más reciente y exitoso, Verano PLOP Radio, que se llevó a cabo el pasado 10 de septiembre en el Rancho del Charro, por los lejanos lares de Lomas Altas.

Fotografía: Orson Esquivel Mayorga

Fotografía: Orson Esquivel Mayorga

Ahí se reunieron DIIV, Beach Fossils, El Último Vecino y Hawaiian Gremlins por mencionar algunos, pero es que la verdad el cartel era de lujo y también contemplaba el talento en potencia de bandas como Policías y Ladrones, Pure Morning y EXNOVIAS.

Tras varios cambios de venue, finalmente fuimos recibidos en un lienzo charro -algo que seguramente será recordado como un momento extraño- que de apoco se fue llenando mientras sonaba el pop sintético de EXNOVIAS y los asistentes tanteaban el terreno.

Fotografía: Orson Esquivel Mayorga

Fotografía: Orson Esquivel Mayorga

Algunos sentados en el piso esperaban a sus amigos, tomaban cerveza, iban y venían mientras Jóvenes Adultos ambientaban la reunión con un rock suave que se volvía frenético a momentos.  Esa aura ambiental fue mantenida por los oriundos de Culiacán, Pure Morning, con dreampop shoegazero y después por el garage de Policías y Ladrones de Tijuana.

Después, los viejos conocidos Románticos de Zacatecas, despertaron los humores más lúdicos del público y los coreos comenzaron a sonar, se armó el slam y cada vez se llenaba más el frente de escenario. Sorprendidos, quizá la banda mexa más antaña del festival, se acopló de excelente forma al line up y agradecieron con su música el apoyo de la gente.

Fotografía: Orson Esquivel Mayorga

Fotografía: Orson Esquivel Mayorga

Iniciada la verdadera acción, Alemán paró el slam, obligó a todos a levantar las manos, bailar los tremendos beats y  “shockeo” a todos con un porro gigantesco que muy felices compartieron, arrebatándoselo unos a otros, quizá por la impaciencia de un buen toque o por ser parte de un momento tan eufórico.

Los favoritos de la casa, Hawaiian Gremlins, subieron con esas guitarras livianas que se acoplaban ad hoc con las bandas siguientes y recordaron por qué son consentidos por tanta gente que no paró de bailar, gritar de emoción, corear, tomar videos, fotos, etc. Tal vez esta banda de corte lo-fi y reverberación, no sólo se han ganado lugar en el festival por su cercanía con el público mexicano, sino por un asunto más global de estilo musical y calidad.

Fotografía: Orson Esquivel Mayorga

Fotografía: Orson Esquivel Mayorga

Finalmente, la alineación local terminó después de menudo encuentro y tantas horas. El atardecer pintó todo de un tono amarillezco-anaranjado hasta fundirse a negros,  con lo cual hicieron acto de presencia las luces neón para anunciar la llegada, desde España, de la banda nostálgica popera, El Último Vecino, quienes ya han venido con anterioridad y que recordaron por qué urgía su regreso.

Con casa llena y Gerard al frente agradeciendo millones, gran cantidad de personas estaban desesperadas por oír esos teclados sintéticos que los caracterizan, para después sentirse satisfechos y orillados a bailar, a pesar de lo apretado.

Fotografía: Orson Esquivel Mayorga

Fotografía: Orson Esquivel Mayorga

Los españoles fueron sucedidos por los neoyorquinos de Beach Fossils, donde curiosamente estuvo en la guitarra Zachary Cole de DIIV previo al debut en Oshin (2011). Dustin, el frontman, se encargó de recordarnos esto y se confesó emocionado de volver a compartir escenario con ellos, ahora en proyectos separados.

A su segunda venida a la ciudad, Beach Fossils encantó a todos con viejos temas que nos transportaron a aquellos inicios de la década cuando Nueva York, la gran manzana, nos brindaba una nueva oleada musical de las cuales surgieron ambas bandas.

Fotografía: Orson Esquivel Mayorga

Fotografía: Orson Esquivel Mayorga

A pesar del cansancio, el hambre, la sed, la peda y todos lo demás, tocó el turno de ver, también en su segunda aparición por la ahora CDMX, a los igualmente encantadores DIIV en una actitud de los más complaciente, pidiendo al público sus canciones favoritas, volviendo su acto más cercano a todos. Los cabeceos no se hicieron esperar y con la fuerte iluminación el entorno se volvió etéreo.

Así concluyó este gran festival que, con inteligencia y esfuerzo, se ganó la afición de medios, públicos y bandas, llevando el papel de las plataformas independientes a un siguiente nivel; a pasar de meros divulgadores musicales a exhibidores, productores y realizadores.

Su incidencia dentro de la escena, así como su consecuencia no pasarán desapercibidas pues acercó a los nuevos proyectos a lo que hace unos años parecía imposible y que aún hoy en día sigue siendo difícil, convirtiéndose en signo del estado de salud bastante favorable que goza la música en el país, tanto en su producción como en su consumo, seguramente por un par de años más.

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