Cuando el futuro nos alcance

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“Every day is the opportunity for a better tomorrow.”

Por Francisco Marín 

El futuro es un mundo creado en el imaginario colectivo del ser humano, que eventualmente puede convertirse en realidad y constantemente nos aqueja y llena de preocupaciones, pero pocas veces tomamos medidas para hacer que los males detectados desaparezcan o disminuyan, preferimos voltear la mirada o dejar todo en una simple charla con los amigos o familia en la que hacemos todo lo posible para que nuestra imagen quede como la de un ser preocupado que hace todo lo posible para ser un agente de cambio, pero ¿Cuántos de nosotros realmente hace algo para mejorar?

Tomorrowland, dirigida por Brad Bird, nos lleva a un futuro distópico en el que el ser humano ha agotado todas sus posibilidades de supervivencia y se dirige a la destrucción de su propio futuro, los encargados de salvar a la Tierra de su inminente fin son Frank (George Clooney), un inventor que ha perdido la fe en las personas y Casey (Britt Robertson), una niña con naturaleza curiosa e inquieta; pero ¿Cómo es que se puede salvar a la humanidad de su fatal destino? Un grupo de científicos buscó una alternativa en el tiempo y el espacio y fue así que se encontraron con Tomorrowland, un mundo paralelo que, como su nombre lo dice, es el mundo del mañana y supone una segunda oportunidad para las personas, esta será la única opción para que  Frank y Casey intenten detener el rumbo del futuro.

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La cinta nos muestra un mundo del mañana asombroso, lleno de elementos que a todo niño y adulto asombrarán, esto se debe al gran trabajo de Scott Chambliss y a un equipo de efectos visuales excelso que cumplen con asombrarnos a cada plano con el diseño de un mundo único muy a la manera de Spielberg.

Lo que parecía una idea interesante en papel pierde fuerza con un guión lineal y predecible que nos deja, con facilidad, ver las resoluciones de sus conflictos desde los primeros actos de la cinta a esto se le suma la carencia de ritmo en algunos segmentos que entorpecen el desarrollo de la película.

Sin embargo Tomorrowland funciona y es, en gran parte, gracias al sentimiento nostálgico que no deja al filme en ningún momento y llena cada cuadro de imágenes que invitan al espectador a recordar (o apreciar) la ingenuidad, esperanza y capacidad de asombro que vamos perdiendo desafortunadamente con el paso de los años, razón por la cual no sorprende que “el futuro” sea representado por un niño. Al ser pequeños no tenemos miedo de imaginar y crear soluciones sencillas, ya que la opción siempre nos llevará a ganar más de lo que teníamos antes.

La película invita a tomar acción, a ser partícipes de lo que pasa a nuestro alrededor, a involucrarnos y descubrir que sí existen personas en nuestra vida cotidiana dispuestas a trabajar en conjunto para lograr mejorar continuamente.

Tomorrowlnad le habla a una generación a la que se le ha obligado a creer que su actuar no importa y no genera cambios y nos invita a no perder la esperanza, a moldear nuestro presente para lograr construir, juntos, nuestro futuro.

 

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