Sin remitente de Carlos Carrera: soledad y hastío de la vida cotidiana

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Por Anahí Colombón Gálvez

Durante la década de los 90’s el cine mexicano experimentó un proceso de renovación. La picardía y la baja calidad del famoso Cine de ficheras de los años 80’s dio paso, en la década siguiente, a una cinematografía más preocupada por retratar la vida diaria de la sociedad mexicana. La crisis económica de los años 80’s, así como la entrada del cine hollywoodense  contribuyeron a que en nuestro país la industria cinematográfica no contara con los recursos necesarios para costear las nuevas producciones. Sin embargo los nuevos cineastas de la época, algunos de ellos egresados de escuelas como el CUEC y el CCC, se dieron a la tarea de emprender un cine más ligado a los problemas de la realidad.

El llamado Nuevo Cine Mexicano de la década de los 90’s se caracterizó por una mayor libertad de expresión, con respecto a la censura de los años previos. Este nuevo cine abordó en su contenido una gran variedad de temas y estilos, los cuales presentaban temáticas cotidianas como la vida urbana, la violencia en las grandes urbes, el problema de la migración y el existencialismo de la vida moderna.

Cineastas como Jorge Fons, Jaime Humberto Hermosillo y Carlos Carrera brillaron durante la primera mitad de esta década con grandes producciones como El callejón de los milagros, La tarea y Sin remitente. Ésta última es una película muy poco conocida, inclusive se podría afirmar que es una de las cintas un tanto olvidadas de la carrera de Carlos Carrera. Producciones como La mujer de Benjamín (1991) y El crimen del Padre Amaro (2002) son sólo algunas de las películas más sobresalientes del trabajo cinematográfico de este director, especialmente porque en el caso de la última cinta, fue en su época muy escandalosa, ya que abordó en su temática la doble moral de la iglesia católica.

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Sin remitente (1995) es una película catalogada dentro del género del drama. En esta cinta, Carrera abandona la vida campirana que nos había presentado en La mujer de Benjamín para situarnos en el otro lado de la moneda: la Ciudad de México. Desde este horizonte el director nos presenta algunas de las enfermedades que aquejan a los individuos de las grandes metrópolis, tales como la soledad, la violencia y la reflexión existencialista. La película contó con las actuaciones de Fernando Torre Laphame, Tiaré Scanda y Luis Felipe Tovar. Obtuvo en 1996 el Premio Ariel en la categoría de Mejor Película.

  Basada en la obra La carta de amor de la directora argentina Paula Markovitch, en este filme se narra la historia de Don Andrés, un hombre de edad avanzada que trabaja en la oficina de correos. La pacífica monotonía de Don Andrés se ve interrumpida a causa de las ruidosas fiestas que Mariana, su joven vecina de piso, quien trabaja como fotógrafa en un periódico amarillista, organiza cada fin de semana. Los escándalos y excesos de la joven provocan una serie de conflictos entre ambos inquilinos, los cuales terminan con el arresto de la joven.

Cansada de las constantes amenazas de Don Andrés, Mariana le escribe una serie de cartas de amor sin remitente para que su vecino crea que tiene una admiradora secreta. Andrés, presa del engaño, decide contratar a un detective que le pueda averiguar el paradero de esta mujer enamorada, sin embargo el detective estafa al viejo y contrata a una prostituta que se haga pasar por la autora de las cartas amorosas. Andrés, quien ha vivido toda la vida en soledad con la única compañía de su gato, se ilusiona, por lo que vuelve a creer en el amor. El engaño de Mariana termina con un final amargo, en donde el amor y el deseo se pierden bajo las oscuras calles de la metrópoli, al calor de uno de los males sociales: la prostitución.

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Si bien, Andrés y Mariana pertenecen a generaciones totalmente opuestas, ambos personajes comparten el problema de la soledad, y por ende la ensoñación de una vida al lado de una pareja sentimental, que en la práctica nunca se concreta. La mezcla de imágenes en claroscuro resalta este sentimiento de vacío y aislamiento que la vida moderna produce en los individuos.  Mariana expone el drama de miles de mujeres mexicanas que deben decidir entre el ascenso profesional o una vida en pareja. Desde esta perspectiva la mujer se ve como transgresora de una moral machista como la nuestra, en la cual ella es la encargada de la familia, y por ende su principal desarrollo es dentro del matrimonio, alejada de profesiones masculinas, como lo es en este caso el periodismo.

 La película de Carrera muestra una mirada decadente de la sociedad mexicana retratando el gran problema de la individualidad y el hastío de la vida diaria. Sin duda alguna Sin remitente es una cinta que vale mucho la pena rescatar del olvido, por esta razón es nuestra recomendación cinematográfica de la semana.

 

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