El cine de Ingmar Bergman nos sigue volando la cabeza

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Imagen: Heath Killen

Por Romi TO

“No hay otra forma de arte que vaya más allá del conocimiento ordinario como lo hace el cine, directo a nuestras emociones, profundamente al cuarto obscuro del alma” Ingmar Bergman.

El cine brinda la oportunidad de vivir muchas vidas, de experimentar emociones y sentimientos. El cine es esperanza, expresión, cultura, inteligencia, elegancia, originalidad, historia. Es por eso que para mí, Ingmar Bergman es el mejor cineasta de todos los tiempos. Conocía tan bien al ser humano, sabía de sus más profundos miedos, esperanzas y anhelos. En cada cinta nos pone la laboriosa tarea de pensar, razonar y analizar, ya que Ingmar Bergman no es el tipo de director que hace cine sólo por el mero hecho de entretener a las masas.

Bergman era un artista completo en toda la extensión de la palabra, respetuoso de su público y le agradaba la idea de hacernos luchar con nosotros mismos a la hora de ver sus películas. Ingmar nos da cátedras sobre la forma de ver la vida y la ironía de la muerte, de cómo aprender a identificar nuestros miedos y poder vencerlos.  Pone sobre la pantalla grande a la fe como una de las mayores necesidades  humanas desde el origen de todos los tiempos, característica que le valió el ser tachado como religioso.

Persona fue la primera película que vi del gran Bergman y reconozco que al verla me incomodó tanto, no podía entender cómo alguien se había atrevido a hacer un monólogo dentro del cine y que dicho monólogo fuera capaz de hacerme reflexionar sobre el poder de la palabra. Posteriormente vi El Séptimo Sello  “el amor es la más perfecta de las imperfecciones” frase que ha quedado grabada en mi mente y eso es la película, poesía en su totalidad. Una cinta plagada de amistad, amor, dolor, placer, vida y muerte, ésta última ejemplificada en una larga partida de ajedrez entre el caballero medieval y la misma muerte.

Después de ver una película dirigida por el genio sueco me quedé con hambre de más, y así se fueron sumando a mi lista de cintas favoritas, grandes títulos como Fresas salvajes, película onírica en la que se expone la soledad del ser humano. Somos el autorretrato de nuestros padres. El rito, película dividida en dos partes y se habla de la censura teatral, esa forma de cortar la inspiración de los artistas a la hora de expresarse. Gritos y susurrosen la familia se encierran profundos secretos, cinismo, envidia e hipocresía.

Los gritos y susurros suenan durante toda la película haciendo de ésta, una película demoledora. Un verano con Mónica. Primera obra maestra de Ingmar Bergman: Cansados de la rutina, dos adolescentes crean una amistad que posteriormente se convierte en amor y se dedican a vivirlo lejos de la ciudad. En el verano se vive bajo los rayos del sol en el campo, cuando el verano se acaba y se debe volver a la ciudad, todo se torna gris y contaminado. Maravillosa película de Ingmar Berman en la que nos narra una tierna historia con un inicio dulce, para después convertirse en amargo como la aplastante vida real.

Sin título

Imagen: Robson Cesar

La obra maestra Fanny y Alexander es por mucho mi favorita, ganadora de cuatro Oscars en 1983 como Mejor película extranjera, Mejor fotografía, Mejor diseño de vestuario y Mejor dirección de arteFanny y Alexander es una cinta magistral, los detalles están cuidados con exageración que no deja lugar a error alguno. La cinta toca el prototipo de familia liberal e intelectual, familia que celebra la navidad y que invita a sus empleados domésticos a sentarse a la mesa y comer juntos el banquete. Avanzada la cinta fui testigo del infierno al que descienden los pequeños Fanny y Alexander cuando su madre contrae nupcias con el aberrante obispo. Cinta llena de libertad de pensamiento, raciocinio y expresionismo, en la que el poder de la mente y el deseo determinan el desenlace de los protagonistas.

El cine de Ingmar Bergman no se hubiera visto igual sin la valorada colaboración del fabuloso director de fotografía, Sven Nykvist. Colaboró con Bergman en 17 películas imprimiendo en cada una de ellas sus cualidades naturales, elegancia y particular estilo. Sven se ganó la absoluta confianza de Ingmar Bergman durante el rodaje de Un verano con Mónica, confiándole a él la responsabilidad de la creación artística de cada escena para posteriormente integrarlo a su equipo para futuras producciones cinematográficas.

La carrea del cineasta es tan rica y extensa, que podría pasar horas y horas hablando sobre la forma en que hace que la vida se vea como arte. Pero si de alguna forma debo resumir el cine de Bergman, digo que es cine con la más elevada clase, cine que posee una cultura amplia. Es aquel cine que no tiene complejos ni busca encajar en las listas de las películas más taquilleras. Cine donde el director no deja a elección del espectador la reflexión, Ingmar hace que la reflexión sea una obligación. Ingmar Bergman alcanzó la anhelada plenitud en el mundo del cine haciendo que éste jamás volviera a verse con los mismos ojos.

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