Mucho más Mike demasiada magia

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Por Francisco Marín

“I mean, if this really is our last ride, what if we make up some new routines?”

Mike (Channing Tatum) se encuentra enfrentándose a los problemas y la rutina de una vida nueva. Hacer muebles y distribuirlos de manera independiente ha consumido su tiempo y energía, a pesar de que parece disfrutar su día a día hay algo que le falta, algo que dejó atrás hace 3 años. Una llamada de los Kings of Tampa hará que Mike se rencuentre con sus compañeros, al menos los que quedan tras la partida de Dallas (Matthew McConaughey), quienes harán un último viaje a una convención de strippers en Myrtle Beach. Mike verá en sus viejos amigos lo que tanto ha extrañado y mientras escuchamos el tremendo ritmo de “Pony” y vemos a Channing Tatum dar una muestra extraordinaria de baile sabemos que los Kings of Tampa están de vuelta.

Magic Mike XXL nos llevará en un road trip en el cual conoceremos más a fondo a los integrantes, que en el pasado parecieron extras, de un grupo de strippers ante su, quizá, última presentación juntos. A lo largo del camino cada miembro de los King of Tampa dejará entrever sus deseos a futuro e inclusive nos permitirán adentrarnos en sus temores, por más banales que estos parezcan.

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Gregory Jacobs, por mucho tiempo segundo director de Steven Soderbergh y ahora encargado de dirigir esta cinta, no olvida el tono que debe llevar la película y sus personajes, los “artistas masculinos” se encargan de recordárnoslo a cada momento que el viaje les permite. Joe Manganiello (Big Dick Richie) sorprende, robándose cada cuadro en el que aparece y asegurándose de que no escucharás a los Backstreet Boys de la misma manera otra vez. Pero Manganiello no es el único que brilla, Matt Bomer (Ken) sorprende con una actuación sólida y llena de ternura que alcanza su punto cumbre al interpretar Heaven en una secuencia llena de intimidad, eso sin tomar en cuenta que Ken es también un curador nivel 3 de Reiki. Pero no es todo sobre los chicos, Jada Pinkett Smith interpreta a Rome, la encargada de una casa dedicada exclusivamente al placer de las mujeres, y llena, casi de manera natural, el vacío que dejó McConaughey en la cinta.

La fiesta no parece terminar nunca para los Kings of Tampa, ni para la audiencia, cada parada es sólo una antesala que los prepara para su último show. Cada nuevo lugar, cada conversación ayuda a los personajes a encontrar su verdadera pasión, sin dejar atrás la diversión y todo el bromance que llena la cinta de momentos de total comedia.

Un entramado aparentemente simple se llena, en segundo plano, de aceptación y diversidad, ya sea con los chicos entrando a un bar gay y bailar al estilo Carmen Miranda, con todo y cesta de frutas en la cabeza, o con Rome alentando a todas las mujeres a abrazar su Inner Queen.

Si bien el filme pareciera, desde su anuncio, ir en picada sin la presencia de McConaughey y Soderbergh (en la dirección) descubrimos que esa idea no podía ser más equivocado. Magic Mike XXL no supera, ni se compara, a su predecesora por el simple hecho de tener distintos enfoques y ser totalmente diferentes. Soderbergh no abandonó del todo el proyecto ya que se encargó de la fotografía y la edición de la misma, y su toque puede ser perfectamente apreciado en cada secuencia. La cinta se va construyendo de manera orgánica, cuadro por cuadro, para culminar con un espectacular acto final que se nos prometió desde antes de iniciar a ver la película.

Luces, música y mucho baile es lo que se obtiene al ver Magic Mike XXL, pero también nos deja un poco más, una sensación de hermandad que solamente se obtiene tras haber realizado un largo camino por la carretera. La cinta nos permite conocer a Mike y a los Kings of Tampa más allá de la magia de su espectáculo, esta ocasión nos presentan otro tipo de magia, una más personal, una mucho más confortable.

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