PERCEPCIONES DE FAUSTO ALZATI, PROTAGONISTA DE “EL PLACER ES MÍO”

 

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Fotografía: Elizabeth Limón

Entrevista por Elizabeth Limón

La nueva propuesta fílmica de Elisa Miller ya se está exhibiendo en varias salas a nivel nacional, y es en Cine Tonalá donde tuvimos la oportunidad de hablar con el actor Fausto Alzati sobre la cinta y las percepciones sobre el cine mexicano actual, la complejidad de las relaciones y el goce dentro de ellas.

LINNE (LM): ¿Cómo es la dinámica al trabajar con Elisa Miller, en su filmografía vemos que tiene cierta obsesión por arrancar a sus personajes del contexto urbano en que se sitúan?

FAUSTO ALZATI (FA):

Es cierto, pero sobre todo trabajar con Elisa es chido porque es muy dinámico, el entorno es muy creativo y hay mucha receptividad hacia lo que va surgiendo en el camino, es decir, ella acepta lo espontáneo. Entonces, antes de muchas escenas nos sentábamos y las platicábamos mucho; y creo que eso permite que los diálogos de los personajes sean mucho más creíbles. Uno de mis problemas con el cine mexicano es que yo los empiezo a oír hablar y no les creo nada, porque los oigo y digo: ¡wey, nadie habla así! Perdón, pero yo no conozco a nadie que hable así y diario platico con muchas personas. No sé si ese vicio les viene del teatro o es una imposición clasista, no tengo ni idea, pero yo tengo ese problema, no puedo suspender mi criterio y dejarme llevar por una película si no creo en lo que están diciendo, cómo lo dicen, si no creo dónde están, si no les creo en esas cosas básicas, no puedo dejarme llevar. Y entonces nos sentábamos antes de muchas escenas y lo platicábamos, hay un proceso creativo que ella permite, genera un espacio dónde eso va pasando, es muy cálida, muy empática y es muy clara. Está muy padre”.

LM: Miller suele utilizar objetos como símbolos de pérdidas relevantes. Por ejemplo, en Ver Llover el personaje que interpreta Diego Cataño lleva un collar que simboliza una aprensión hacia el padre ausente, aquí, ¿qué carga crees que lleve ese automóvil en reparación?

FA:

Sí, el auto es un símbolo fuerte en este caso, y hay otros, como el caballo blanco, las ratas, el collar de perlas. Pero algo que me gustó y he tratado de ser enfático con ello cada que hago una presentación de la película en algún lado o que me entrevistan es que aquí los símbolos fungen como tal, como símbolos; principalmente que no tengan una interpretación previa completa sino que permitan que tú asocies, y a lo mejor ni siquiera se aclara tu asociación, pero que te permitan hacer esos desplazamientos subjetivos dónde tú asocies cómo espectador y entonces lo puedas hacer más personal”.

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LM: Tanto en las películas anteriores de Miller cómo en El Placer es mío, vemos a los personajes rodearse de un entorno natural, tratando de encontrarse a través de una conexión con la materia elemental de nuestro planeta. ¿Cuál crees que sería para ti, el punto en que sería necesario alejarse de todo y de todos, para que sumergido en un entorno de soledad pudieses entenderte a ti y aprender a convivir con eso que tú eres…?

FA:

De algún modo tu pregunta va al meollo de la película entera y está bien. Yo creo que los personajes huyen de su pasado, de sus relaciones, de todas las exigencias que tiene un entorno urbano, huyen de ello y se van al campo. Miller lo platicaba el otro día, el inicio de la película es el “…y vivieron felices para siempre”, dónde acaban todos los cuentos de hadas, ahí empieza esta madre. Sí, vivieron felices para siempre, pero ¿qué pasa después?, o cómo diría cierto filósofo francés cuyo nombre no voy a decir para no sonar más mamón de lo que soy “¿que vas a hacer después de la orgía?”, este es como un after, ¿después qué pasa? Vas chido con ese vivieron felices para siempre, pero ¿después qué pasa? Entonces los personajes huyen de esta vida urbana y de todas las exigencias e interpelaciones que eso implica, porque si tú te vas a pasar una buena temporada al campo y regresas a la ciudad notas cosas que antes dábamos por hecho, cómo que no puedes caminar más de diez metros sin ver mensajes publicitarios, estos te interpelan de un cierto modo, te obligan a situarte subjetivamente en relación a eso, si tú ves la imagen de un auto o de una paleta, o de cualquier especie de producto, te obliga de algún modo a decir internamente: sí o no gracias, o me vale madre, pero te están obligando continuamente a colocarte frente a estos mensajes; pero tampoco vamos a fingir ser puristas al respecto, los personajes hacen esto y topan una cosa que yo creo que es crucial para la película, se van a una suerte de utopía; todos lo hemos pensado alguna vez en esa vorágine pasional donde hay celos y todo este desmadre al principio de una relación de pronto parece que la solución es irse a la chingada de aquí, cómo que todo ese ruido y toda esa gente es el problema, y lo chido de esta película es que no es cierto. El problema es el modo en que tú percibes, todos los afectos y resueltos que tienes, el cúmulo de traumas e inercias que llevas contigo y los llevas a dónde sea que vayas. No te los puedes quitar, entonces es cómo todo aquello que decides no asumir o enfrentar en cualquier circunstancia, en cualquier otra circunstancia por idílica que sea, ahí está contigo, es tu plato, es lo que tienes para comer”.

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LM: Hay un bello realismo sexual dentro de la película. Eso se agradece mucho ante cintas sadomasoquistas melosas, pero incluso en el acto sexual se aprecia un halo de quiebre, como si dentro de la relación algo se desmoronara y quisiera enmendarse con un hijo, ya viéndolo desde el personaje, ¿qué es lo que él percibe?

FA:

Pues el famoso vente adentro. Sí hay un realismo sexual, y a mí eso me gusta de la película, no fue fácil de hacer, bueno, fue fácil de hacer pero requirió mucha disposición de parte de todos para que saliera así. A mí me parece chido que esa parte de la película que decidiese no exagerar el pudor ante esas cosas, no obligar al encuadre que fuese otro para no mostrar, aparte es una película encuadrada desde el punto de vista de una mujer, tenía que haber verga, por decirlo así. Yo pienso mucho en este caso, por ejemplo cuando han hecho estudios sobre la narrativa de la pornografía; en una porno, el sexo ocupa un rol muy parecido a los actos musicales en una película musical, si tú ves musicales antigüitos, Clark Gable o lo que quieras, de pronto está pasando la trama y los musicales son o un respiro o un espacio donde se resuelven cosas que en la trama son contradicciones muy fuertes y no se pueden resolver. Y yo creo que en el caso de El Placer Es Mío pasan ambas cosas, a veces los actos sexuales son meramente un divertimento, como una especie de vapor saliendo de la olla exprés para que pueda continuar la trama y a veces son puntos de quiebre o donde se resuelven cosas que habladas no se pueden resolver. Y se ve, cómo esa sexualidad pasa de lo lúdico, de lo erótico, de lo orgánico incluso, a un modo de intentar resolver lo irresoluble que es esta tremenda frustración, qué es este cúmulo de miedos y presiones y demás; y desde el personaje de Mateo, pues se deja de vivir cómo una exploración mutua afectuosa y relajada y empieza a tener una carga como una exigencia hacia la producción de una familia, y él viene de que se le muriera su padre, tampoco está muy entusiasmado con hacer más familia”.

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LM: En la película, hay una conversación entre Edwarda Gurrola y tú, están en la cama y tú le dices a ella: ¿Te quieres ir? ¿Por qué te quedas? ¿Por mí? Y ella te responde: ¿por qué te quedas tú?…  ¿Qué crees que sucede ahí? ¿Porque alguien se quedaría en una relación que se desmorona a pedazos ante sus ojos?

FA:

Pues inercia por un lado, por el otro, pues nuestros afectos no siempre están dispuestos a sujetarse a un orden más racional o propositivo o acaso favorable, y es lo que podríamos llamar goce, por eso oímos tantas canciones sobre el desamor, y extrañamente las disfrutamos aunque calan”.

LM: Podemos ver en la película la degradación de la relación de pareja que deviene a un punto violento, ¿tú crees que este ejercicio da pauta para hablar de una violencia a un nivel macro, que no se trata solo de la violencia en pareja sino que esto es un síntoma de una degradación social?

FA:

No me iría a una escala tan grande sociológica, y eso es algo que me gusta de esta película, porque mucho del cine mexicano, como procura patrocinios y becas de cierto tipo, parte siempre desde moralejas de su utilidad social, entonces tenemos un chingo de historias desde ahí: migrantes, narcotraficantes, prostitutas de buen corazón, eso o cosas ridículas y está bien, está chido, en el entretenimiento se vale de todo, pero a mí me sucede una cosa, en primera me parece que es un modo de representarse ante los extranjeros, cómo ¡hey, que mexicanos somos! Pues si estamos en México no hace falta, si eres de aquí ya conoces cómo es el pedo, pero siempre ante un extranjero nos híper-mexicanizamos, a todos nos encanta el chipotle y su puta madre. Y yo pienso en muchos casos: ¿por qué mejor no hacer activismo en serio? ¿Por qué justificarse gremialmente un presupuesto a través de moralejas en historias que a veces no te permiten contar bien una cosa, entonces fingen que es naturalismo? Partiendo de eso, algo que me gusta de esta cinta es que no va hacia eso, sencillamente trata de representar la intimidad y el pedo que eso puede ser, porque la intimidad es invasiva y eso te puede gustar, te puede hacer sentir acompañado, te puede hacer sentir violentado y es un tema que pues nos trastoca nos guste o no. En cierto sentido los personajes de la película se entiende que son de cierto estrato social, tienen ciertos lujos y privilegios que les permiten vivir de tal modo que no estén distraídos procurando su subsistencia todo el tiempo, pero la intimidad en realidad es un pedo para cualquier ser humano que quiera interactuar con otro ser humano. ¿Qué tanta neta nos podemos decir? ¿Qué tanto podemos fingir? Creo que son problemas bastante universales, en este sentido me gusta que la película esté situada en el campo, porque puede ser básicamente un poquito atemporal y un poco ageográfica, es decir, puede ser en cualquier lado”.

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LM: La cinta ya se está exhibiendo en el Cine Tonalá, en la Cineteca y últimamente estos han sido sitios donde convergen mentes jóvenes que buscan nuevas propuestas que se alejan del cine convencional. El trabajo que ustedes realizan en esta obra es sin duda un puente que se construye entre la sexualidad, la dependencia, por momentos la violencia y el amor. ¿Qué crees que provoque la cinta en este público?

FA:

Pues no me siento calificado para hacer estimaciones o profecías al respecto, más bien me causa curiosidad ver de qué modo los espectadores se encuentran reflejados en la película y qué les provoca. Te puedo platicar más bien de mi experiencia: he presentado la película en varios lugares; la Cineteca, Morelia, fui a Múnich en julio a presentarla y siempre hay personas que les gustan las películas, siempre hay críticos o personas que se creen profesionales de la crítica del cine, pues tienen que quedar bien consigo mismos haciendo quedar mal una obra y me ha tocado oír críticos muy efusivos sobre la película. En general me parece que nadie sale ileso, que quien la ve se ve alterado o perturbado en algún núcleo de su subjetividad o su sensación de existir, es decir, que provoca ciertas dudas y reflexiones, me ha tocado ver gente que se me acerca y comienza a llorar y me dice “ese wey no me ama, ya me di cuenta” o sea, me han tocado muchos tipos de reacciones, pero genera reacciones y creo que eso está chingón”.

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