Escuchar en vivo el nuevo álbum de The Chamanas fue una catarsis auditiva

Fotografía: Luis Omar González.

Texto y fotografías por Luis Omar González

La tarde el viernes 11 de agosto se tornó bastante caótica a causa de la lluvia; el tráfico y la gente parecía dejarse llevar por el clima de ese día, mientras tanto en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, algunos optimistas se reunían para sanar un poco sus almas a través de la música de The Chamanas, quienes presentaban su segundo disco NEA.

Antes de iniciar tan complejo ritual, tuvimos un breve espacio de iniciación a cargo de Celest, banda  chilanga que en estudio podrían sonar bastante pop para los oídos puristas, pero su acto en vivo es una bocanada de aire fresco: guitarras, efectos, batería puntual y unas voces que, a diferencia de sus grabaciones, se imponen y toman las riendas de un sonido que con un poco de trabajo puede dar la sorpresa; en algún punto el lugar comenzó a llenarse y pese a  la gente que llegó tarde, la banda logró conquistar a propios y extraños.

Después del despliegue de energía por  parte de la banda invitada, llegaron los anfitriones, quienes acompañados de luces y proyecciones de su nombre en distintas formas, dieron comienzo a un ritual de sanación a través de reflexiones acerca de los problemas de la vida diaria, el amor y la constante búsqueda de este, todo ello acompañado de temas como El farol y Alas de hierro que calentaron los motores para una amplia selección de temas  nuevos. Paulina, vocalista y encargada de guiar a los asistentes, aseguró que esta sería  la mejor terapia para todos, al mismo tiempo agradeció la oportunidad que la agrupación tiene  de tocar en un recinto histórico como este.

Al  escenario llegó Jay de la Cueva para invitar a todos a saltar y bailar, dando pasó a piezas  bailables como Fee it Steel, original de Portugal The Man, pero que con los arreglos de  la banda parece transformarse en un tema de baile de salón a la antigua.

El set terminó con Purple Yellow Red and Blue, y parece que la banda, efectivamente, apenas está comenzando, pues aún tienen mucho por decir. Sin duda un concierto fuera de lo común, pero que demuestra que lo único que falta, son espacios para las propuestas que de verdad lo necesitan. La ceremonia ha terminado, podéis ir en paz.

 

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